La impresionante evolución de las comunicaciones de los últimos años ha alterado para siempre la vida del hombre gracias a avances que ni los más osados se atrevieron a imaginar. Resulta difícil asimilar los cambios a la velocidad que se están produciendo, adaptarse a una realidad tan escurridiza, en la que apenas un año es suficiente para dejar obsoleto cualquier conocimiento previo. Pero, por amenazante que parezca, esta nueva situación nos brinda oportunidades que no debemos dejar escapar.
A medida que se reducen las distancias y se desdibujan las fronteras, aumenta la necesidad de comunicación con personas de otros países. El único problema que tenemos, al menos en España, es que tan sólo una minoría muy minoritaria de españoles habla inglés, o francés, o cualquier idioma además del castellano, algo en lo que coinciden los visitantes extranjeros, y que es una realidad más que evidente. Son ya varias generaciones las que han dedicado una vida entera a aprender inglés y aún no lo hablan con fluidez, y esta carencia repercute obviamente en la falta de proyección internacional de España, cuyos efectos negativos no tardarán en hacerse palpables.
La falta de impulso por parte de las instancias en el poder, la inexplicable falta de obligatoreidad de estudiar otra lengua en muchas universidades, y el método de enseñanza de idiomas en los colegios e institutos españoles son, en buena parte, responsables de esta situación, que, sin embargo, podemos revertir con algo de esfuerzo y dedicación. Se trata de que los jóvenes y no tan jóvenes comprendamos la importancia de comunicarnos con personas de todo el mundo y decidamos dar un paso adelante por nuestro presente y nuestro futuro. Por el presente y el futuro de España. Los idiomas son herramientas que sirven para unir a las personas, sus pensamientos y sus ideas. No sólo para incluirlos en un curriculum.
Claro que, seguir estudiando gramática durante diez años más tampoco va a solucionar el problema. Los idiomas se aprenden hablando, leyendo y escuchando. Y si algo hemos ganado en los últimos años ha sido la posibilidad de encontrar, gracias a Internet, todo lo que necesitamos para aprender a hablar un idioma, de forma sencilla y eficaz, sin necesidad de gastar dinero. Hay libros, blogs, periódicos y revistas. Radios, cadenas de televisión, películas, series y documentales en cualquier idioma, con subtítulos o sin ellos. Tenemos la posibilidad de hablar con gente de todo el mundo para practicar con ellos a través de Facebook, Messenger o cualquier otra plataforma. Incluso podemos hablar con ellos directamente gracias a Skype de forma gratuita.
Y hay, asimismo, herramientas extraordinarias que pueden hacer la tarea aún más fácil. Herramientas como los diccionarios y los traductores online. Páginas web con vídeos subtitulados que te permiten la opción de repetir frase por frase, o de reproducirlos más lentamente para comprenderlo mejor. Sitios donde puedes escuchar o descargar, para reproducir en cualquier equipo de música o en el coche, miles de diálogos de múltiples niveles de dificultad, que incluyen la traducción y el texto original. Webs para aprender vocabulario que llevan la cuenta de las palabras que sabes y que vas aprendiendo, y otras, incluso, que te ayudan a practicar la pronunciación usando el micrófono de tu ordenador.
Podemos ignorar la realidad y conformarnos con hablar español y chapurrear inglés, pero tendremos que aceptar que serán los que hablen idiomas los que marcarán la diferencia.
Vea aquí cómo aprender idiomas gracias a Internet