Javier Cámara | Jueves 19 de agosto de 2010
Lo de Melilla es de vergüenza. Lo que está pasando en la ciudad autónoma no tiene nombre y si se lo queremos buscar es abandono, indiferencia, desidia, indolencia, desgana, apatía, pereza… por parte del Gobierno. Como si no fuera con ellos, como si no fuera España.
Yo no sé si González Pons primero y Aznar después son dos antipatriotas desleales por quitarle la foto a alguien del equipo de Zapatero, pero lo que sí es cierto es que hasta Melilla, hasta el lugar de los hechos, no se ha acercado nadie que diga ir en nombre del presidente de España. No hay embajador, no hay ministro de Exteriores, no hay vicepresidentes y no hay un jefe de Gobierno que haya dicho esta boca es mía.
Aquí sólo habla el ministro Blanco, el chico de los recados, pero el único que trabaja y que lo mismo soluciona lo de los controladores, que habla de subidas de impuestos, que recorta infraestructuras y las vuelve a poner al día o que acusa a la oposición de hacer las cosas mal en Melilla. El ministro para todo, el multiusos del PSOE y del Gobierno que está para lo que haga falta. ¿Pero no dijo De la Vega que este verano de vacaciones nada?
Como fuere, lo que de verdad preocupa es la total ausencia de interés por solucionar el problema, cual quiera que éste sea. Porque esa es otra, aquí nadie sabe qué les pica ahora a los vecinos del sur para, así, de pronto, dar protagonismo a unos activistas que han decidido hacer por su cuenta y riesgo una serie de bloqueos en la frontera con Melilla. Hasta van a pedir a las mujeres marroquíes que pasan la frontera para trabajar en el servicio de casas españolas que no vayan cuando ellos lo ordenen.
Y digo yo: ¿Pero quién tiene más que perder con estos bloqueos? ¿Por qué no ha preguntado ya el Gobierno español al Ejecutivo marroquí de qué va esta historia ahora? ¿Qué es lo que piden, qué es lo que quieren, cuál es el problema? ¿Son las mujeres policías el problema real? En definitiva, ¿cuál es el objetivo de alterar la normalidad en la frontera, ahora con Melilla?
Rubalcaba visitará Rabat próximamente. ¿No se les antoja un poco tarde? ¿Y cuando se reúna qué, se pondrá en su sitio o unas palmaditas y ya está? Lo que parece más que evidente es la dejadez de funciones que delata las pocas ganas que tiene Zapatero de molestar en lo más mínimo a Marruecos.
La pregunta que nos hacemos todos, y que imagino que en la calle Ferraz y en Moncloa sabrán que todo el mundo se plantea, es clara: ¿qué le debe España a Marruecos? ¿Por qué este gobierno se baja los pantalones, una vez sí y otra también, cada vez que el reino alahuita quiere?
¿Se imagina ya una respuesta? ¿Se puede decir o le acusarán de “conspiranoico”?
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