Opinión

Toros en Melilla

Antonio D. Olano | Martes 24 de agosto de 2010
El titulo de esta crónica no es criptográfico ni mucho menos trata de relacionar el conflicto fronterizo con el conflicto tauro-político del desarrollo de la Fiesta Nacional en Cataluña.

Sin embargo los problemas fronterizos y taurómacos coinciden en el disparatado planteamiento que de ambos se está haciendo.

Felizmente recuerdo el prestigio de los festejos taurinos en Melilla. Sus habitantes, moros y cristianos, llenaban los tendidos de la plaza de toros y el auge de la Fiesta estaba asegurado.

Pocas cosas me asombran ya. Pero una figura de la política, administrador del sentido común, José María Aznar ofreció una lección magistral como aquellas que valieron para sacar en hombros de la plaza de toros a los diestros triunfadores en la plaza autonómica de Melilla.

Como el lenguaje coloquial de los españoles jamás estará exento del que paralelamente se desarrolla en la tauromaquia nosotros sabemos que moralmente el ex presidente español, hizo una magistral faena.

¡torero, torero, torero!

Naturalmente ese grotesco personajillo, me cuentan que analfabeto y se que es iletrado (me refiero al señor Flanquiño) volvió a ponerse en ridículo y por negar, negó, el talante español, del señor Aznar.

Arrojar la cara importa, que al espejo no hay porqué.

De alguna manera, los gobernantes marroquís y el disentimiento de los gobernantes españoles, ha sido el que provocó una corrida esperpéntica. Me refiero a la de Melilla que sorprendió a todos colocando sus carteles a unos diestros propios de una charlotada.

Zapatero y su destartalada cuadrilla de supuestos gobernantes, no ganaron trofeos para salir en hombros. Nada de orejas, nada de vuelta al ruedo y mucho de salir con el rabo arrastrado. Es decir se pusieron en ridículo y salieron por la puerta de atrás que es la que les corresponde.

















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