La crónica salvaje
Jueves 26 de agosto de 2010
Una pequeño pingüino magallánico fue abandona por sus padres cuando tan sólo era un huevo. El cuidado del polluelo desde que rompió el cascaron está a cargo de los humanos. Todo un reto de la naturaleza.
Faunia, el parque temático de la Naturaleza, ha vivido el nacimiento de una cría de pingüino magallánico que fue abandonado por sus padres cuando tan sólo era un huevo. Ante este rechazo, los cuidadores del Ecosistema Polar y veterinarios de Faunia lo adoptaron y ahora crían a mano al polluelo que rompió el cascarón el pasado 11 de julio. De esta manera, este pequeño pingüino puede presumir de tener unos “padres” humanos que se encargan de su cuidado diario y alimentación. Este hecho es la primera vez que tiene lugar en la historia de Faunia.
Un pingüino en busca de padres adoptivos
Fue en el mes de mayo cuando una pareja de pingüinos magallánicos que habita en el Ecosistema Polar de Faunia tuvieron un huevo que a los pocos días abandonaron, algo que no es inusual en esta especie en su hábitat natural. Ante este hecho, hubo que actuar rápidamente y los cuidadores y veterinarios de Faunia decidieron trasladar ese huevo de su nido a una incubadora artificial donde finalizaría su periodo natural de 42 días de incubación.
Transcurrido este tiempo, el pasado 11 de julio un pequeño polluelo de pingüino magallánico rompió el cascarón. Al nacer pesaba tan sólo 64 gramos. Las primeras semanas de vida de un pingüino son críticas y en este momento comenzó la labor más difícil: la correcta alimentación del polluelo, que necesitaba comer 5 veces al día un total de la mitad de su peso corporal. Durante los primeros días de vida, los veterinarios le daban de comer a través de una jeringuilla una papilla elaborada con pescado, calamar y enriquecida con suero, sales y calcio.
También es especialmente delicado el correcto mantenimiento de la temperatura ambiental nada más nacer un pingüino. Ésta debe ascender a 35,8ºC en el momento de la eclosión, que es la misma a la que ha sido incubado el huevo. A partir del segundo día de vida se reduce la temperatura entre 2 y 3ºC cada semana hasta llegar a los 21ºC en los actualmente se encuentra. A medida que gane más peso y obtenga más grasa corporal, se le irá reduciendo la temperatura ambiental hasta llegar a los 4ºC que posee su instalación en el Ecosistema Polar de el parque temático.
Este método de alimentación resultó un éxito y a los pocos días el polluelo pasó a pesar 500 gramos, momento en el que se le sustituyó la papilla por pequeños trozos de pescado crudo. Actualmente su crecimiento evoluciona muy favorablemente y ya ronda los 2 kilos de peso. Ya es capaz de comer a diario medio kilo de pescado crudo, siempre con la ayuda de los cuidadores y veterinarios de Faunia quienes se han convertido por derecho propio en sus auténticos padres adoptivos. De hecho, el bebé de pingüino, ante la mera visión de sus cuidadores y veterinarios, pía incesantemente para pedirles comida, como de si sus padres pingüinos se trataran.
La intención es reintegrar a este pequeño pingüino a la colonia de la que es originario dentro del Ecosistema Polar. Será dentro de dos meses cuando comience su período de adaptación a sus congéneres y consistirá en lo siguiente: en una cuarentena apartada del grupo principal, el pequeño pingüino se adaptará gradualmente a la presencia de otros pingüinos magallánicos de su misma especie y que se caractericen por su docilidad para así poder formar un grupo pacífico. Una vez que se haya creado con éxito este pequeño grupo, pasará a integrarse con el resto de pingüinos de su especie que le esperan en el pingüinario principal del Ecosistema Polar de Faunia, el mayor de Europa.
Se busca nombre para el pequeño pingüino
El polluelo de pingüino aún no tiene nombre y se busca colaboración. Todos aquellos interesados en aportar sus sugerencias para dar un nombre a este pequeño pingüino lo pueden hacer a través de la página de Faunia en Facebook (www.facebook.com/parquefaunia) y en www.faunia.es.
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