Reinaldo González Montano: Artes de la Inquisición Española. Introducción de David González Romero. Almuzara. Córdoba, 2010. 336 páginas. 23 €
Hay una larga lista de obras que recorrieron Europa a lo largo de los siglos XVI y XVII difundiendo con gran éxito la
Leyenda Negra española en una magnífica labor propagandística cuyos ecos no dejan de sonar aún en los albores del siglo XXI en numerosos foros internacionales. Una de las piedras angulares de esta operación contra la Monarquía española y su Imperio es precisamente el libro que la editorial Almuzara rescata en su colección Huellas del Pasado:
Artes de la Inquisición Española es obra de un fraile huido en 1557 del monasterio de San Isidoro del Campo de Santiponce (Sevilla) a tierras germanas. Reginaldo Gonzalvio Montano –adaptado hoy a la grafía actual como Reinaldo González Montano– publicó en latín, ese mismo año en Heidelberg, este tratado que se convirtió en un
best seller de la época desde sus primeras ediciones.
El libro fue traducido inmediatamente al inglés, holandés, francés y alemán en sucesivas ediciones anuales hasta 1625, pero tardaría mucho tiempo en tener una versión española, dada la prohibición para editarse y leerse que tuvo el texto hasta mediados del siglo XIX, cuando Usoz y Río lo publicó en 1851. Esta es la adaptación de la que se nutre la actual edición, con las actualizaciones contemporáneas necesarias. El éxito y difusión de este tratado, verdadero impulsor de la visión más siniestra de la Inquisición Española, no se debe únicamente a la operación de propaganda que se orquestó en las áreas de influencia luterana, sino que sus páginas llevan junto al proselitismo protestante una versión bastante fiel a la Historia en cuanto a los mecanismos inquisitoriales y de represión que existieron en la segunda mitad del siglo XVI en Sevilla.
La trascendencia de esta monografía es evidente en la numerosa bibliografía posterior sobre la Inquisición basada en este relato, así como versiones del mismo, epítomes, reelaboraciones y reproducciones parciales de su contenido. Fuera de los libros históricos y de propaganda, “El Montes”, nombre con el que el tratado fue conocido en su tiempo, ha servido de inspiración a la literatura de ficción y grandes poetas y prosistas buscaron en él una importante fuente de su inspiración. Baste citar que Shakespeare estudió
Artes de la Inquisición Española para su línea argumental en Hamlet, o que el tratado del ex fraile sevillano está en los orígenes de la literatura gótica.
El olvido al que se ha arrojado en España este interesante volumen se debió en sus orígenes a una lógica prohibición por ser la única versión no oficial de los Autos de Fe de Sevilla y Valladolid; y después, una vez permitida su difusión, al poco interés que ha suscitado la represión protestante en el siglo XVI con respecto a otras minorías religiosas coetáneas como judíos y moriscos. Una reedición necesaria que rescata un clásico no conocido de la literatura española. La introducción, de David González Romero, completa de forma magnífica la obra, adecuándola a los tiempos y situando al lector en el contexto necesario para abordarla.
Por Margarita Márquez Padorno