reseña
Sábado 28 de agosto de 2010
Fernando Pérez-Borbujo: Tres miradas sobre El Quijote. Unamuno-Ortega-Zambrano. Herder. Barcelona, 2010. 240 páginas. 17,50 €
“Tengo el convencimiento de que toda nuestra filosofía se encuentra diluida en la literatura” (pág.46). Esta convicción de Unamuno se hace patente en cada una de las líneas del estudio del profesor Pérez-Borbujo, y es además el hilo vertebrador de esta obra; pero, aparte de este convencimiento compartido por los tres pensadores que dan título al libro, Unamuno, Ortega y Gasset y Zambrano, este estudio ahonda en las diferencias intelectuales entre ellos y no en sus semejanzas.
En la primera mitad del siglo XX, los tres protagonistas se tuvieron que enfrentar, cada uno a su manera, con el desmoronamiento de una España que se les fue de las manos: decadencia, sueños, cambio de época, almas decrépitas, eran ingredientes en sus vidas cotidianas, ingredientes de los que huían, que añoraban, con los que soñaban, y que encontraron su imagen y representación en los episodios quijotescos.
Pero no sólo hemos de enfrentarnos con la aventura de entender la aparentemente difícil y siempre escurridiza relación entre filosofía y literatura, sino que hemos de emprender la lectura de este libro con el interés de buscar en esa relación lo característicamente español. Como si, con El Quijote, Cervantes hubiese inventado una nueva forma de hacer filosofía, y hubiese culminado en su origen la forma moderna de la novela.
Así, podremos entender cómo tres autores heterogéneos en sus temas principales y convencimientos, encontraron en El Quijote la historia de la idiosincrasia española. Es el carácter de un pueblo en su historia lo que hace peculiar tanto su forma de expresión como su contacto con la realidad. Ambos temas son tratados según aparecen en El Quijote y según han sido analizados en los estudios de Unamuno, Ortega y Gasset y Zambrano. Esas diversas interpretaciones fundarán los modos de ser quijotesco, carácter del que nuestros tres autores destacarán diversas notas.
El gran trabajo de Fernando Pérez-Borbujo consiste en mostrarnos los rasgos principales del significado del “quijotismo”: primero en Unamuno, para el que será una lucha por los ideales del caballero, justicia, libertad y belleza, todo ello envuelto en el paisaje cristiano castellano. En Ortega, para el que el quijotismo es un reflejo de la necesidad de hacernos en nuestras circunstancias, de llevar a cabo la obra que inventamos para nosotros. El quijotismo de Zambrano nos acerca a un original estudio sobre el idiotismo como figura del loco y hombre bueno que toma las riendas de la nueva novela moderna cervantina.
De esta forma el argumento de El Quijote, basado en la lucha por unos ideales, en el enfrentamiento con un mundo que se escapa, nos aproxima a una peculiar forma de enfrentarnos con la realidad, mientras que la expresión característica de toda la novela y, además, donde mejor se deja percibir la huella de Cervantes y su genialidad, es en la convivencia de tragedia y comedia al unísono.
Por Laura Herrero Olivera
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