Dos goles de Osvaldo y uno a última hora de Dátolo permitieron al Espanyol iniciar la Liga con una victoria ante el Getafe (3-1) y anular el entusiasmo del equipo madrileño, que reaccionó demasiado tarde a su desventaja en el marcador.
Aunque el equipo local comenzó apretando a su rival y raseando la pelota, el
Getafe no fue inferior al
Espanyol en el cómputo global del partido. Pero de manera sorprendente, el equipo de
Mauricio Pochettino encontró el acierto goleador que le faltó durante el curso pasado y sobre todo, disfrutó de un ariete en estado de gracia, el incansable
Osvaldo.
El
Getafe resistió con entereza el empuje inicial del
Espanyol, que se desvaneció en cuanto
Pareja comenzó a combinar con sus compañeros en el centro del campo. El equipo madrileño se adueñó poco a poco del balón y merodeó el área de
Cristian, con un 'chut' de
Miku y un remate franco de
Parejo.
Cuando el partido parecía entrar en una tregua, el
Espanyol se despertó en dos latigazos. Primero el de
Javi Márquez, que enganchó de volea un balón salido del córner para poner en apuros a
Ustari.
Respondió
Gavilán culminando un contragolpe con un buen disparo cruzado, anulado por una extraordinaria mano de
Cristian Álvarez, pero fue el
Espanyol el que supo cerrar su contragolpe, cuando
Verdú ganó un cuerpo a cuerpo al poderoso
Boateng y robó un balón de gol.
Callejón condujo la contra y
Osvaldo, sin oposición, la culminó.
El
Getafe perdió pie en defensa y presencia en la medular. El equipo de
Míchel perdió su brújula antes del descanso, y en la continuación no tuvo tiempo de volver a colocar sus piezas sobre el tablero.
Osvaldo destrozó los planes del
Getafe con su segundo gol, al recoger un balón perdido en el área chica de
Ustari.
Obligado a remontar dos goles,
Míchel apostó por
Albín y Manu para agitar el partido. Manu cumplió a la perfección: encontró una autopista por la banda derecha del ataque del Getafe y la explotó a conciencia, aunque su misión se quedó a medias. Anotó el
Getafe en un balón servido por
Manu a la zona peligrosa, entre el portero y el central.
Galán intentó despejar, pero llegó forzado y marcó en propia puerta en su primer partido en Primera.
Míchel apuró sus opciones con la entrada de
Colunga, uno de esos delanteros que necesita muy poco para marcar. El partido se convirtió en un pulso entre la especulación del Espanyol y el empuje del Getafe, en su lucha contra el resultado y contra el reloj.
El Getafe se quedó sin tiempo. Rozó el empate a falta de cinco minutos en una extraordinaria acción de
Colunga, cuyo disparo cruzado golpeó en el poste derecho de la meta del Espanyol para morir en las manos de
Cristian. Ahí terminaron las opciones del Getafe. Respiró aliviado el Espanyol, acostumbrado a sufrir en cada victoria, hasta el punto de lograr el tercer gol en una rápida transición de
Callejón que cerró
Dátolo en la última acción del partido.