Opinión

¿El fin de la guerra de Iraq?: un balance

Lunes 30 de agosto de 2010
Las tropas estadounidense en Iraq preparan sus “maletas” y “levantan la carpa” para abandonar el país tras ocho años de conflicto armado. Un conflicto armado que queda en puntos suspensivos, en la medida que la nación que lo desencadenó,- Estados Unidos-, no ha cumplido con sus propias expectativas.

El objetivo estratégico de la operación, desencadenada en 2002 por George W. Bush, concebía la intervención militar, que debía llevar al derrocamiento de Saddam Hussein –un dictador sanguinario, responsable de cientos de miles de muertos- como un primer paso para implantar la democracia en toda la región: una revolución política que debería expulsar a Al-Quaeda, al tiempo que ayudar decisivamente a imponer una solución contundente y duradera del problema palestino.

Militarmente hablando, la operación obtuvo un éxito parcial, en cuanto que terminó rápidamente con el nauseabundo y cruel régimen iraqí. Sin embargo, a partir de esa fase, casi todo salió al revés de lo planeado. La ocupación americana fue un desastre. Desmontó un régimen dictatorial e inicuo, pero laico, y dejó un vacío de poder que ocupó inmediatamente la insurgencia islamista radical y terrorista, responsable de una cadena interminable de atentados. La reconstrucción del país ha sido deficiente y penosa y sus objetivos están muy lejos de alcanzarse.

Los objetivos políticos no han producido todavía un régimen democrático estable. El balance exterior fue aún más desolador. La debilidad del Iraq Suní, ha desestabilizado la región a favor del radicalismo shií, cada vez más controlado por Irán como potencia ascendente y amenazante en la zona.

Es cierto que una situación, catastrófica hace unos años, ha mejorado notablemente. Los atentados han disminuido de manera muy considerable y, contra todo pronóstico, los iraqíes han logrado completar con éxito varios procesos electorales con un grado de libertad y participación conmovedoras. Sin embargo, queda todavía muchísimo camino por recorrer y está por ver qué evolución tomarán las cosas tras el repliegue americano.

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