Opinión

La muerte de Franklin Brito, un problema para Chávez

Miércoles 01 de septiembre de 2010
El delicadísimo estado de salud del disidente cubano Guillermo Fariñas, con la muerte de su compatriota Orlando Zapata meses atrás como telón de fondo, ocasionó más de un quebradero de cabeza a las autoridades cubanas. No se sabe si tendrá la misma repercusión, pero el fallecimiento del empresario venezolano Franklin Brito, tras una prolongada huelga de hambre, puede acarrear consecuencias. Por un lado, y en palabras del propio Guillermo Fariñas, puede que Chávez no haya hecho todo lo que estuviese en su mano para salvar a Brito y amedrentar así a la oposición. Por otro, no es menos cierto que si alguien se deja morir en protesta por la situación de su país, es que las cosas están realmente mal.

Sea como fuere, es un hecho que Venezuela tiene un problema, y que ese problema se llama Chávez. Puede que con el estado de inseguridad que vive el país -Caracas ostenta ya el dudoso honor de liderar el ranking de las ciudades más peligrosas del mundo- una muerte más o menos le importe bien poco al caudillo bolivariano. Pero no debería suceder lo mismo con la comunidad internacional. Conviene recordar que Brito protestaba porque el Estado le había confiscado sus tierras arbitrariamente, para regalárselas a los adeptos al régimen. Esa es la seguridad jurídica que impera en la Venezuela de Chávez. Por desgracia para cubanos y venezolanos, las trayectorias de La Habana y Caracas cada día se asemejan más. Ya va siendo hora de que resto de países iberoamericanos -y España- dejen de mirar hacia otro lado y tomen cartas en un asunto tan preocupante como duradero.

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