Opinión

La intrascendencia de Rodiezmo

Lunes 06 de septiembre de 2010
Un año más, el curso político se inicia con sus tradicionales puestas en escena. Si José María Aznar elegía la localidad vallisoletana de Quintanilla para retratarse en torno a unas fichas de dominó, José Luis Rodríguez Zapatero optaba por darse un baño de populismo en la fiesta minera de Rodiezmo. Pero este año no ha sido así. El Presidente ha excusado su presencia en el acto en cuestión por la huelga general en ciernes, y por un calculado desencuentro con las centrales sindicales; dicho sea de paso, de atrezzo.

No estaría bien visto que, tras más de cinco años de domesticada connivencia, el Presidente del Gobierno participase en un mitin organizado por los que le van a hacer una huelga general. Con todo, se da una curiosa circunstancia, cual es que al señor Zapatero lo que el cuerpo le pedía era retratarse un año más en Rodiezmo, y que los sindicatos no tienen la menor gana de llevar a cabo movilización alguna, ya que eso sería tanto como morder la mano que les da de comer.

Así, que Zapatero estuviera ayer o no en Rodiezmo es algo que carece de la más mínima importancia. La cita en cuestión sólo sirve para que la izquierda desempolve su dialéctica más trasnochada y vocee incendiarias consignas más de consumo interno que otra cosa. Están en su perfecto derecho. Como el señor Zapatero de asistir o no. Pero que Mariano Rajoy -entre otros- desperdicie su tiempo hablando de la ausencia de su rival en la localidad leonesa resulta excesivo. Hay asuntos mucho más importantes en la agenda política nacional como para enredarse en intrascendencias semejantes.

TEMAS RELACIONADOS: