gastronomia

Madrid, capital del turismo y la gastronomía

La crónica gastronómica

Lunes 06 de septiembre de 2010
El acto de entrega de los Soles de la Guía Repsol 2010 a los mejores restaurantes de la Comunidad de Madrid, celebrado en la Real Casa de Correos con la presencia de la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, y del presidente de Repsol, Antonio Brufau, sirvió nuevamente para constatar la buena salud de la hostelería madrileña, uno de los ejes de una de las regiones turística más importantes de Europa, sobresaliendo la bondad y variedad de su propuesta alimentaria y gastronómica.

Acudí junto a la presidenta y el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre e Ignacio González; su consejero de Economía y Turismo, Antonio Beteta; el presidente de Repsol, Antonio Brufau; y el gerente de la Cámara de Comercio de Madrid y presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, Miguel Garrido.

Como saben todos ustedes, la Guía Repsol cuenta con el asesoramiento en exclusiva de la Real Academia Española de Gastronomía, que tengo el honor de presidir, y de la Cofradía de la Buena Mesa. Es la publicación más exitosa del sector desde hace tres décadas. Desde siempre ha reivindicado la calidad de los restaurantes madrileños y, más recientemente, también la de sus vinos (dos de ellos, originales de San Martín de Valdeiglesias, se han incorporado por vez primera al cuadro de honor de los Mejores Vinos de España). Además, en sus Rutas con Denominación de Origen, destaca en su última edición la Ribera del Tajo (con las fresas y los espárragos de Aranjuez como estrellas) y la Sierra de Madrid, con la carne de la Sierra del Guadarrama como estandarte.

El destino turístico español por excelencia
Madrid y su región, como capital de España y epicentro de todas sus diversidades, es el destino turístico español por excelencia y, por ende, uno de sus grandes destinos gastronómicos. Al lado de paraísos culinarios excepcionales, como Cataluña y el País Vasco, Madrid es, como lugar de acogida de todas las culturas e inmigraciones, la capital de la cocina española y sede, además de las mejores propuestas de la tradición regional y exponente de los fogones de todo el mundo.

Además, la Comunidad de Madrid ha tomado la preservación del “capital gastronómico madrileño” como uno de sus principales ejes. El equilibrio entre el respeto a la gastronomía tradicional y popular y el fomento de la cocina de autor integran lo que podría llamarse la oferta turística en materia culinaria, dirigida a un viajero curioso y nada conformista que ha descubierto las enormes potencialidades de la región que es sede de la capital de España.

También conviene recordar que la oferta culinaria de un país la integran no solamente los restaurantes, mejores o peores, grandes o pequeños, populares o de lujo, sino también los comedores de hotel, las cafeterías, los bares y, en general, todos aquellos lugares donde el turista o viajero puede saciar su hambre y su sed, incluyendo mercados tradicionales y renovados y tiendas gastronómicas. Y Madrid cuenta con establecimientos de primer orden en todas estas categorías.
Cuarenta mil establecimientos, de ellos ocho mil restaurantes

En el acto de entrega de los soles, Esperanza Aguirre destacó, en esta misma línea que “la gastronomía es una parte esencial de la cultura y debemos felicitarnos porque la oferta gastronómica y hostelera de nuestra región es verdaderamente excelente. Además, la hostelería es un sector económico importantísimo para Madrid, que cuenta con 40.000 establecimientos hosteleros, 8.000 de ellos restaurantes, y uno de los principales atractivos de nuestra oferta turística”.

Valoró la presidenta que en 2010 son cinco más los restaurantes madrileños distinguidos por Repsol con sus reconocidos Soles y que, tres de ellos, Horcher, Santceloni y Diverxo han alcanzado la máxima calificación de tres soles, destacando asimismo que hay 40 establecimientos con un sol, lo que representa el grupo más numeroso de todas las regiones de España.

Recorrer Madrid enriquece; hacerlo, además, descubriendo las muchas posibilidades que ofrece a la hora de comer, dormir o hacer turismo, no sólo enriquece culturalmente sino que proporciona un sinfín de placeres si además el visitante se beneficia de toda la hospitalidad de la que siempre han hecho gala los madrileños.

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