Opinión

Esperanza para Madrid en tiempos de crisis

Miércoles 15 de septiembre de 2010
En vísperas de la próxima huelga general, toda referencia a las centrales sindicales cobra una atención especial. De ahí que el anuncio realizado ayer por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de reducir un diez por ciento el presupuesto general y, con ello, el número de liberados sindicales, haya causado un considerable revuelo. Vaya por delante que el ajuste presupuestario es una recomendación hecha desde instancias europeas, lo que no implica que su cumplimiento haya sido generalizado. No obstante, la Comunidad de Madrid ha optado por rebajar los impuestos en los que tiene competencia, aparte de la reducción presupuestaria antes mencionada. O lo que es lo mismo, menor gasto público y menos carga impositiva para familias y empresas madrileñas.

Así las cosas, es comprensible el estado de irritación de la izquierda madrileña, desde los partidos con representación autonómica hasta las centrales sindicales. Estas últimas, porque se han quedado sin argumentos ante la decisión de Aguirre de aplicar escrupulosamente la ley para delimitar el número de liberados sindicales, tan absurdo como costoso. Y los primeros, porque han tenido que rendirse a la evidencia de los datos. Y es que durante estos últimos siete años, en la Comunidad de Madrid se han abierto ocho hospitales, casi cuatrocientos centros públicos de enseñanza y se ha realizado una ampliación de la red de Metro que lo ha convertido en una referencia a nivel internacional. Todo ello sin menoscabo de la capacidad económica de la Comunidad de Madrid, hoy la primera de España. Es la prueba de que un presupuesto bien gestionado no implica necesariamente un gasto excesivo. Antes, al contrario. Y de que la prestación se servicios públicos eficaces no es patrimonio exclusivo de la izquierda.

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