Nacional

[i]Marruecos, la historia de nunca acabar[/i]

Y DIGO YO

Viernes 17 de septiembre de 2010
Javier Cámara analiza la polémica suscitada por la visita de Rajoy a Melilla.

Lo de este Gobierno con Marruecos es enfermizo y crónico, pero lo de nuestros vecinos con Melilla tampoco se queda atrás. Lo último, ya lo saben, la “provocación” que según el primer ministro alauí ha supuesto la visita del líder del PP, Mariano Rajoy, a la española ciudad autónoma.

Lo surrealista del episodio provoca que las ideas confluyan y se atropellen en mi cabeza, pero dos destacan y así expongo. En primer lugar, me parece fatal la rueda de prensa ofrecida por Rajoy. ¿Por qué tiene que justificarse, qué tiene que explicarle a nadie? ¿Acaso doy yo explicaciones a ningún organismo, administración o ministerio de por qué voy a Torredonjimeno o Martos en Jaén? ¿Pero es que no se entiende que la libertad significa eso, ir por donde uno quiera sin tener que excusarse?

Por otra parte, ¿se dan cuenta en el PSOE de la cantidad de votos que le están regalando a Rajoy con esta renuencia a hacer algo por Ceuta y Melilla? ¿Es que no ven que dejan al PP como el único partido –de los grandes– que defiende la soberanía del territorio nacional? Imagino que en las ciudades autónomas también hay socialistas a los que les gustaría ver a sus líderes por allí y no que sólo se tienen que conformar con comprobar día tras día como se ponen de parte del vecino que les mete el dedo en el ojo.

Desconozco si Moratinos “pactó” con el primer ministro de Marruecos el tono de la carta de protesta que envió al presidente de los populares, pero que el Ejecutivo español no hace nada ante sus continuas provocaciones es una evidencia. Que Zapatero se someta a los nacionalistas para seguir en el poder es harto molesto –aunque, por otra parte, estamos acostumbrados porque lo hacen todos los partidos–, pero que el presidente de un país se venda a los intereses de otra nación, que además quiere apropiarse de parte de su territorio es inaudito, si no vergonzoso.

Y digo yo: ¿Seguirá Rajoy justificándose cada vez que visite alguna ciudad? ¿Podría el presidente del PP ir a Rabat o Casablanca de visita sin provocar? ¿Hasta cuándo va a seguir España sometida a las bravuconadas de los dirigentes marroquíes? ¿Adoptará este Gobierno algún día una política internacional coherente y responsable?

Tenemos un presidente que es el hazmerreír del primer mundo. Del segundo también y, si me apuran, hasta de algunos del tercero (Somalia, Mauritania…). Zapatero y sus discursos grandilocuentes en busca de la paz mundial, de la igualdad entre todos los pueblos, de las alianzas de civilizaciones, de "la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento" dejan a España en el más absoluto ridículo.

Lo acaba de demostrar en Oslo con su definición de parado y lo demuestra todos los días con Marruecos. Como dice mi madre: ¿Tengo que solicitarle a Zapatero que le pida permiso a Mohamed VI para entrar en mi propia casa?

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