El Espanyol ha encontrado en su propio estadio un refugio inmejorable para caminar por la Liga, después de superar al Almería por la mínima (1-0) gracias a un gol de Callejón. En un partido espeso y sin demasiado fútbol, acabó por imponerse porque tuvo más remate. No necesitó demasiados intentos el equipo local para embocar y llevarse los puntos frente a un Almería sin gol. El equipo de Almería cuida el juego, prescinde de los pelotazos y combina bien, pero no remata.
Entre el fútbol pausado del
Almería y la falta de juego entre líneas del
Espanyol, la primera parte se redujo a una sucesión de faltas y errores. No había manera de enlazar, no fluía el juego, y el Almería, más acostumbrado a madurar su fútbol, se encontraba más cómodo. Sin áreas, el equipo de
Lillo se dedicó a dejar pasar los minutos para desesperación del
Espanyol, un equipo más afilado, concebido para ser muy vertical, carente sin embargo de ese último pase que ayuda a decantar los partidos.
Iván Alonso protagonizó el primer disparo a puerta del partido, ya al borde del descanso. Pareció animarse el
Espanyol, que lo volvió a intentar en un gran tiro de
Callejón, desviado, muy cerca del palo de
Alves. Bernardello respondió con un 'chut' despejado por
Kameni, epílogo de una primera mitad para olvidar.
Cambió el panorama del partido en el segundo acto. Fue
Callejón el encargado de romper definitivamente la dinámica del encuentro, al aprovechar una segunda jugada tras el saque de un córner. El delantero conectó un gran disparo a bote pronto en el vértice del área chica de
Alves, sin opciones para el meta brasileño.
Callejón, un jugador completo a quien siempre se le reprocha su falta de gol, no marcaba desde el 14 de febrero.
El gol y la entrada de
Verdú, en sustitución del lesionado
Iván Alonso, sirvieron para inyectarle al Espanyol unas dosis de confianza que necesita casi en cada partido, equipo joven como es, muy dado a los vaivenes psicológicos. Con
Verdú, el conjunto de
Pochettino encontró pausa y juego entre líneas.
El
Almería continuó impasible, fiel al guión del partido que había previsto, hasta bien entrada la segunda mitad. No había manera de meterle mano al Espanyol, arropado por su público, crecido en
Cornellà, sin demasiados apuros en defensa pese a la electricidad de
Crusat. De
Piatti, en cambio, apenas hubo noticias. Tampoco Ulloa demostró demasiado como referencia en ataque.
A falta de un cuarto de hora,
Lillo retocó su sistema. Tocaba arriesgar. Con un 3-4-3, dio entrada a
Corona y a Diego Valeri, buscando creatividad y sobre todo, gol.
Ulloa siguió en la punta de ataque y el
Almería adelantó líneas, acumuló hombres en la frontal del área de
Kameni y se arriesgó a jugar un partido abierto, sin retrovisor.
Pero la apuesta de
Lillo llegó demasiado tarde. El
Almería firmó su primera derrota del curso frente a un
Espanyol recuperado tras su varapalo de Villarreal, siempre encantado de jugar ante su público, dejar su puerta a cero y convertir
Cornellá en un campo muy complicado para los rivales.