El Mallorca ha conquistado la primera victoria de la temporada al derrotar 2-0 al Atlético Osasuna con goles del uruguayo Gonzalo Castro en la primera parte, de penalti, y del holandés Jonathan de Guzmán, en el tiempo de descuento.
Los tres puntos conceden un respiro al equipo que dirige el danés
Micahel Laudrup, que parece haberse contagiado del gen ganador de uno de los accionistas de referencia, el tenista número uno del mundo,
Rafael Nadal, que realizó el saque de honor.
El
Osasuna defraudó y tras tres jornadas sigue sin marcar un sólo gol y, lo que es peor, ofreciendo una paupérrima imagen.
Michael Laudrup tuvo que recomponer toda su defensa tras las bajas del portero
Dudú Aouate, autorizado para celebrar la fiesta judía del Yom Kipur, el central
Nunes, sancionado, y los laterales
Ayozé Díaz y Enrique Corrales, lesionados.
Con el argentino
Germán Lux bajo los palos, que no jugaba desde hace 16 meses, y el joven del filial
Kevin García, debutante en Primera, además de los centrales
Iván Ramis y Rubén, el
Mallorca se las ingenió, con más facilidades de las previstas, para neutralizar al ataque del
Osasuna.
El juego del equipo de Pamplona sigue sin contagiarse del espíritu guerrero de su técnico,
José Antonio Camacho, y está, hoy por hoy, muy lejos de lo que siempre fue el fútbol del
Osasuna, vertical y agresivo en todas las zonas del campo.
Los reiterados errores de sus jugadores, entre ellos un infantil penalti cometido por
Miguel Flaño al golpear el balón con la mano en una jugada sin peligro alguno, llegaron a exasperar a
Camacho, al que se le vio de pie y gesticulando en el banquillo.
Tampoco el juego del
Mallorca está para tirar cohetes.
Laudrup alineó a seis jugadores formados en el filial -
Ramis, Kevin, Martí, Nsue, Cendrós y Víctor, y en la segunda parte jugó
Michael Pereira- confirmando con ello la apuesta decidida de la entidad por los futbolistas "de la casa", aunque sea asumiendo los riesgos que esa política deportiva conlleva.
Con la ayuda del uruguayo
Gonzalo Castro, el holandés
Jonathan de Guzmán y el argentino
Fernando Cavenaghi, el equipo balear se apoyó en el primer gol de la tarde y de la temporada marcado por
Castro, de penalti, para serenar su juego y marcar el ritmo que más le acomodaba.
El
Osasuna tuvo sus opciones en los minutos 39 y 46 a través del uruguayo
Walter Pandiani y el serbio
Dejan Lekic, pero no las aprovechó.
Pandiani falló en su especialidad, el cabezazo, y
Lekic no acertó en un "mano a mano" con
Lux.
El camerunés
Pierre Webó, que había sustituido a
Cavenaghi, pudo sentenciar (min. 78), pero no supo resolver cuando encaró, totalmente libre de marcajes, a
Ricardo.
El
Mallorca, ya en la fase decisiva del partido, se dedicó a defender su ventaja, ante un
Osasuna muy espeso en los metros finales y que, a pesar del empeño que puso en los minutos finales, ha abandonado el
Iberostar Estadio hundido y sin marcar por tercera jornada consecutiva.