Religión

Benedicto XVI: "He vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi"

proclama beato al cardenal Newman en Birmingham

Domingo 19 de septiembre de 2010
Benedicto XVI beatificó hoy en Birmingham, en el centro de Inglaterra, al cardenal británico John Henry Newman (1801-1890), considerado uno de los "padres espirituales" del Concilio Vaticano II, un reconocido intelectual, que ha influido en la formación del Papa Ratzinger. Esta ha sido la primera beatificación dirigida personalmente por Benedicto XVI, que tras llegar al Pontificado retomó la tradición de los papas de no presidir estas ceremonias, teniendo en cuenta que la beatificación autoriza el culto local, donde nació y ejerció el beato, mientras la canonización lleva al culto universal, de ahí que sea una prerrogativa del Papa.


El Papa se despidió este domingo del Reino Unido señalando que los casos de curas pederastas "han minado seriamente la credibilidad moral de los responsables" de la Iglesia y pidiendo a los obispos que la mejor manera de reparar esos "pecados" es acercarse "con humildad" a las víctimas y darles el apoyo necesario.

"El vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos ha socavado gravemente la credibilidad moral de los Pastores de la Iglesia. He hablado en muchas ocasiones de las profundas heridas que causa dicho comportamiento, en primer lugar en las víctimas, pero también en las relaciones de confianza entre los sacerdotes y el pueblo, entre los sacerdotes y sus obispos y entre las autoridades de la Iglesia y la gente en general", dijo el Papa.

Benedicto XVI volvió a referirse a la crisis financiera en el mundo y denunció que el espectro del desempleo proyecta su sombra sobre las vidas de muchas personas y que el coste a largo plazo de las prácticas de inversiones "imprudentes" está siendo muy evidente.

El encuentro con los prelados puso fin a una visita que le llevó a Edimburgo, Glasgow, Londres y Birminghan y que se vio empañada por la detención de seis hombres, en su mayoría argelinos, en Londres en relación con una posible amenaza terrorista contra Benedicto XVI aprovechando su estancia. Hoy fueron puestos en libertad sin cargos.

Comenzó en Edimburgo, donde el Papa se reunió con la reina Isabel II, pero ya en el avión que le llevaba desde Roma admitió por primera vez que la Iglesia en su conjunto, los obispos y el Vaticano, no han sido suficientemente "vigilantes, veloces y decididos" a la hora de afrontar los abusos sexuales a menores y tomar las medidas necesarias.

En Londres dijo que se sentía "avergonzado y humillado" y se reunió con cinco víctimas británicas, con las que se "conmovió" escuchando sus historias y les expresó su profundo dolor por sus sufrimientos. A la vez que se reunía con las víctimas, varios miles de personas se manifestaron en el centro de Londres contra él, acusándole de ultraconservador y de haber ocultado los abusos.

Durante este viaje, considerado "un éxito" por el Vaticano, se vivió un momento histórico: por primera vez un Papa pisaba el más importante templo del anglicanismo, la londinense Abadía de Westminster.

Según el Vaticano, unas 600.000 personas acogieron al Papa en los diferentes actos, siendo el más multitudinario el de Hyde Park de Londres, al que asistieron, según el portavoz Federico Lombardi más de 200.000 personas.

El motivo de la visita fue la beatificación en Birmingham del cardenal John Henry Newman (1801-1890), un converso del anglicanismo, considerado uno de los "padres espirituales" del Concilio Vaticano II, reconocido intelectual que ha influenciado en la formación del Papa Ratzinger.

Benedicto XVI condenó en Birmingham el nazismo, que denominó "ideología demoniaca", y dijo que 70 años después de la "Batalla de Inglaterra" recuerda "con horror y vergüenza" el "estremecedor número de muertos y destrucción" de la guerra.

"Para mí, que he vivido y sufrido los largos y tenebrosos días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar aquí y recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca", afirmó el Papa ante unas 70.000 personas reunidas en el Cofton Park.

Benedicto XVI agregó que pensaba "en particular" en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940. "Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto", aseguró el Papa.

Esta es la segunda vez que Benedicto XVI condena el nazismo durante su visita de cuatro días al Reino Unido, que concluye hoy.

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