Opinión

En México, D.F.: autoridades locales y federales unidas lo lograron

Beatriz Reyes Nevares | Domingo 19 de septiembre de 2010
El 2010, ha sido uno de los años más difíciles y preámbulo de dos, que, se deslumbran turbulentos.

Los mexicanos, inmersos en tensiones, miedo, desconfianza, en el mayor descreimiento que se ha presentado en muchos años, que se ha vuelto casi depresión colectiva.

Hastiados de mentiras oficiales de uno que otro funcionario de gobiernos estatales, municipales e incluso del Federal, les llegaron las fiestas del Bicentenario, a muchos como solamente un larguísimo puente para ir de un lado a otro a lo largo y ancho de la república, para saturar líneas aéreas y autobuses o circular en sus lujosas camionetas.

Curiosamente la crisis no es muy evidente puesto que al hacer varias colas en el aeropuerto comprueba uno que el mayor numero de vuelos que sale de la terminal dos del Aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México van con destino a las Vegas después de las Vegas como si fuesen europeos prefieren la Riviera Maya y Cancún, Yucatán por supuesto y las playas tanto de Baja California como de Sonora, Sinaloa, Jalisco, Acapulco, Guerrero y Oaxaca.

Lamentablemente las ciudades coloniales y los pueblos mágicos en el Bajío en el centro de la República y en el norte, léase Guanajuato, Michoacán o Zacatecas, exceptuando quizás la propia ciudad de Guanajuato no fueron como deberían haber sido el centro, la médula de los festejos.

Afortunadamente el acremente criticado festejo del Zócalo de México, Distrito Federal, la noche del grito, así como los festejos, los conciertos a lo largo de todo el Paseo de la Reforma en el que destaco de manera impresionante el concierto de la Orquesta Filarmónica de las Américas dirigido por la espléndida, prestigiada Alondra de la Parra que puso toda su pasión al dirigir. Ahí mismo cantaron Natalia Lafourcade y Ely Guerra cantando música mexicana.

Las sorpresas, una tras otra que deslumbraron a millones y millones de televidentes de todo el País y a los miles que pudieron presenciarlo entre las luces, la acrobacia y el despliegue fe la imaginación desarrollado, mas los juegos de artificio como diría Ramón López Velarde, pese a las criticas infaltables de los críticos amargos profesionales le dio al pueblo del Distrito Federal y a todos los de la Republica Mexicana que lo quisieron ver y en los de mas países que lo hicieron, una muestras de que, pese al miedo la gente se junto acudieron familias enteras con críos pequeños sobre los hombros de sus padres o bebes en los rebozos de las madres.

Lo mismo al día siguiente con el desfile militar en el que participaron 16 delegaciones extranjeras todas espectaculares pero por supuesto los que siempre nos emocionan como pueblo son los miembros del Ejercito Nacional Mexicano, de La Armada Marina de México, con el agregado, novedoso de los policías federales que aunque muchos no lo crean también fueron aplaudidos.

El mejor resultado fue el saldo blanco.

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