A pesar de las constantes amenazas y presiones que recibe por parte del régimen castrista y sus seguidores, la activista Yoani Sánchez se muestra optimista de cara al futuro. Entrevistada por EL IMPARCIAL, la opositora cubana cree que los hermanos Castro empiezan a mostrar síntomas de debilidad y que el proceso de reforma política en la isla está en marcha. Por otra parte, Sánchez lanza un mensaje al ministro de Asuntos Exteriores Moratinos para que se replanteé la postura del Gobierno español que, a su juicio, se centra en excesivo en el oficialismo y no tanto en la ciudadanía.
¿Cómo valora las polémicas declaraciones de Fidel a principios de mes en las que señalaba que el modelo cubano ya no servía?Creo que ese ha sido el arranque de sinceridad más auténtico que ha tenido Fidel Castro desde que yo le conozco, hace ya varias décadas. Después se retractó, pero ya estaba dicho. Evidentemente fue un desliz verbal, pero sus declaraciones encierran lo que muchos cubanos pensamos.
Que el modelo cubano, que ni siquiera es un socialismo sino un 'fidelismo' a la carrera hecho a imagen y semejanza de un líder, sea criticado por el hombre que lo creó es la evidencia de lo profundo que ha calado el sentimiento de naufragio. Hasta el propio creador, el gran autócrata, determina que su obra no ha sido tal y como pensó.
¿Comparte usted la opinión de los que piensan que estas declaraciones podrían ser un agravio a su hermano Raúl y lo desautorizan para reformas futuras?Probablemente, pero yo no me creo mucho esta representación teatral que protagonizan Fidel y Raúl, esta fachada de policía bueno y policía malo, uno más reformista y el otro más anclado al inmovilismo. Opino que los dos tienen un objetivo común: conservar el poder para un clan familiar y militar. Creo que estas supuestas contradicciones públicas no buscan otra cosa que desviar la atención. Pero, al final, los dos anhelan lo mismo.
Esta misma semana, el gobierno cubano anunciaba un paquete de medidas económicas encaminadas a "actualizar el socialismo" en palabras de las propias autoridades isleñas. ¿Son verdaderos elementos reformistas o una simple fachada para hacer olvidar las palabras de Fidel?Creo que estas medidas están en una línea acertada en el sentido de que abren un espacio a la iniciativa y buscan deshacer de alguna manera la centralización. Sin embargo, como todos suponemos, el actual sistema cubano no es mejorable. Cuando se hagan algunos ajustes para amoldarse a los nuevos tiempos, el sistema entero puede resquebrajarse y eso es lo que me parece que puede empezar a ocurrir a partir de ahora.
Raúl Castro, empujado por la situación económica y por las finanzas del país, que llevan varios años en números rojos, ha tenido que abrir estas pequeñas válvulas al trabajo por cuenta propia y ha comenzado una serie de recortes en empleos, que eran la gran pesadilla del gobierno. Una cosa es lo que planea el castrismo con estas medidas, supuestamente actualizar el modelo, y otra lo que realmente va a ocurrir.
En los últimos meses, decenas de opositores cubanos han dejado la isla para ser acogidos en España y otros países. ¿Cree que esta estrategia es una verdadera vía de reconciliación o una maniobra de distracción del régimen?La excarcelación de esas personas ha significado un paso positivo. Pero no ha sido un logro en las mesas de negociación tal y como se ha querido mostrar al mundo. Ha sido un éxito que los cubanos le han arrancado al poder. Uno de esos ciudadanos ha sido Orlando Zapata Tamayo, que murió encerrado en una celda y que llamó la atención sobre la situación de los derechos humanos en Cuba. Pero también hay que mencionar a las damas de blanco, a Guillermo Fariñas o a la Iglesia católica.
Sin lugar a dudas, es un paso positivo. Lo que pasa es que hasta ahora no ha sido liberado ninguno de los prisioneros de la 'Primavera negra' que haya podido quedarse dentro de la isla. La excarcelación está vinculada a la deportación y eso es muy triste, ya que se repite la vieja fórmula de librarse de los críticos.
Creo que, hasta que Raúl Castro no coja el micrófono y diga que en Cuba nadie más será encarcelado por motivos de opinión, estamos en las mismas. El aparato militar y el policial siguen siendo coercitivos y siguen penalizando la discrepancia.
Yoani Sánchez con La Habana de fondo.¿Cómo valora el papel de mediador de la Unión Europea y, específicamente, del Gobierno español?Bruselas y el Gobierno de España han servido de puente para que Cuba haya encontrado una salida a una crisis interna que, al aparecer estos actores de fuera, se convierte en un problema entre gobiernos aunque no tuviera su origen ahí. La raíz está en una disputa entre las autoridades cubanas y sus ciudadanos. Lo que pasa es que, como a nosotros no nos dejan sentarnos en esa mesa de negociación, el gobierno ha tenido que buscar interlocutores en la jerarquía eclesial y en gobiernos extranjeros.
Pero, sin lugar a dudas, la mediación extranjera ha sacado del atolladero el diálogo, pero es insuficiente todavía. No creo que los éxitos hayan sido tan notables como para variar la posición tras las excarcelaciones, que son parte de un error que se cometió hace siete años. Lo que se ha hecho es subsanar el error, pero nada más.
Al Gobierno español se le ha criticado mucho por el papel que ha desempeñado en el asunto de los disidentes y en cómo ha tratado a la oposición al castrismo, ¿comparte estas críticas?Muchos gobiernos, entre ellos el español, han basado sus políticas hacia Cuba en la diplomacia. Creo que eso es un gran error. Miguel Ángel Moratinos debería orientar las políticas más hacia los cubanos y menos hacia el oficialismo de los hermanos Castro. Además, se tiene que acabar con la falsa impresión de que Cuba es los hombres que la gobiernan. Para nada. Esta isla es plural en la que hay muchas tendencias.
De sugerir algo, creo que sería el implementar una política encaminada a la ciudadanía y no tantas conversaciones al más alto nivel diplomático. Tenderles una mano informativa, material y política a los cubanos. En mi opinión, se pierde mucho tiempo dando tanta importancia a lo que dicen nuestras autoridades y desoyendo a la población.
¿Qué futuro le ve al proceso de reforma político y social en la isla?Me considero optimista a largo plazo y pesimista a corto plazo. Los próximos meses se presentan difíciles, ya que el gobierno está implementando una serie de medidas de choque rayando con el liberalismo más feroz. Prueba de ello es que el único sindicato de la isla ya ha anunciado despidos, lo que no deja de ser un caso único en el mundo.
Por otro lado, la economía está en un punto tan catastrófico que es difícil remontar el vuelo sin la inversión extranjera y si no se le da un empujón a la iniciativa privada sin camisas de fuerza. Hasta ahora, a lo que el gobierno de Raúl Castro incita es a abrir el empleo por cuenta propia, pero sólo en algunas profesiones muy concretas y bajo condiciones muy restrictivas. De esta manera, en los próximos años presenciaremos cómo se irán yendo los cubanos a raudales de esta isla, ya sea a través de la nacionalidad española con la Ley de nietos o escapando por el mar. Mientras, al gobierno lo veremos envejeciendo en el poder, allanando el camino a una nueva generación política a la que ya se le ha pasado el momento y manteniendo el status quo con algunas pequeñas burbujas de libertad.
Sin embargo, también veo, y esta es la parte positiva, que el gobierno cubano está perdiendo y va a perder en los próximos meses el monopolio informativo. Un sistema que se ha basado en el silencio, en el ocultismo y en el secretismo es bastante frágil cuando empieza a circular de manera constante la información sobre lo que ocurre de verdad. Vamos a vivir un momento de crítica ciudadana que puede presionar a la comunidad internacional para que apriete al castrismo, para que haga reformas más profundas que le pueden costar el poder de forma definitiva.
Lo que va a ocurrir ya está escrito en los libros: reforma del sistema y apertura de pequeños espacios que van a traer la autonomía económica que conllevará independencia política e ideológica para los cubanos. De este modo, tendremos un país próspero en el que la gente no quiera escapar para realizar sus sueños, en el que podamos decir quién nos gobierna.
Pero ese cambio del que habla, ¿emanará de los cubanos o de la presión exterior?Como hay tanto cubano fuera de la isla y existen tantas implicaciones internacionales, va a tener que ser un proceso a dos bandas, sobretodo teniendo en cuenta que dentro de la isla nos tienen amordazados. Hay que crear una fuerte presión internacional, se va a tener que poner en el banquillo de los foros internacionales al castrismo recordándole que es un gobierno que no permite expresiones democráticas en su propio país. En este sentido, la presión exterior es clave. Pero, por otro lado, creo que la puntilla la daremos los cubanos desde dentro.
Pasando a un plano más personal, ¿cómo es la vida diaria de Yoani Sánchez?En primer lugar, yo trato de que no me encasillen en el papel de víctima. No quiero que ni la represión ni el acoso me neuroticen. Eso me ha permitido llegar hasta donde estoy ahora porque la presión ha sido muy fuerte, en especial desde marzo de 2008.
Partiendo de ahí, podría decir que raro es el día en el que no hay gente debajo de mi casa bailando y haciendo ruido, siguiéndome por la calle, señalándome, sacando fotografías a todas aquellas personas con las que hablo, etc. Esto llega a ser, por momentos, paralizante, ya que hay que unirle un grado muy alto de satanización social. Intentan por todos los medios que la gente que me rodea no pueda contactar conmigo. Pero, afortunadamente, ya han pasado los tiempos en que los castristas podían aislar totalmente al inconforme.
¿Ha llegado a sentir miedo?El miedo es un componente que siempre está. No puedo decir que no lo siento porque sería un alarde de valentía que no tengo. He tenido dos incidentes violentos, el 6 de noviembre y el 24 de febrero pasados, con policías no uniformados y está claro que eso ha hecho que ahora mire por encima del hombro en cada momento. Pero intento que nada de eso me paralice porque eso es lo que buscan.
Esta semana le han vuelto a denegar el visado de salida y ya son unas cuantas veces...Llevo tres años intentando salir de esta isla para asistir a diferentes eventos como al premio Ortega y Gasset que me concedieron en 2008. Lamentablemente, los cubanos seguimos siendo niños pequeños que han de pedir permiso a 'papá Estado' para salir de casa.
El visado me ha sido negado ya en siete ocasiones. Pero, en lugar de que eso se convierta en un elemento de olvido para los que me esperan fuera o me quieren conocer, ha provocado todo lo contrario. El hecho de no dejarme salir de Cuba se ha convertido en un incentivo para seguir trabajando.
¿Y cuáles son los argumentos que esgrimen las autoridades cubanas para negarle la salida de la isla una y otra vez?El derecho inalienable de cualquier ciudadano a salir y entrar en su país está en manos del Ministerio del Interior, que está dirigido por militares que no dan explicaciones. Las ocasiones en las que he solicitado el visado me han respondido con una frase críptica como "usted no está autorizada a viajar" o "usted no puede viajar por el momento". Es su manera de penalizar mis opiniones al tiempo que me toman como ejemplo frente al resto de cubanos y decirles: "no seais como Yoani Sánchez".
Para contactar con el autor: borja.mota@elimparcial.es