Un cabezazo de Aritz Aduriz en la recta final permitió al Valencia empatar ante el Atlético de Madrid (1-1) en un encuentro en el que los locales fueron de menos a más ante un rival disciplinado, pero rácano en ataque, que aprovechó una de sus escasas ocasiones en botas de Simao Sabrosa para adelantarse en el marcador.
En los instantes iniciales fue el
Valencia el que más se acercó a los dominios de
David de Gea y el que puso a prueba la sangre fría del joven cancerbero cuando
Aduriz, sólo en el área pequeña, cabeceó por encima del larguero un centro medido de
Miguel. Fue la ocasión más clara de los valencianistas en la primera parte.
Los locales intensificaron su juego por la banda derecha y buscaron sin acierto la cabeza de
Aduriz en varias ocasiones, pero fue el Atlético, que apenas lo había intentado con un disparo lejano y desviado, el que aprovechó su primera ocasión cuando
Simao culminó un contragolpe de libro para batir a
César y abrir el marcador.
Al
Valencia le tocaba remar a contracorriente por primera vez esta temporada ante el primer rival de entidad que se cruza en su camino en este arranque de campeonato.
Espoleado por el gol, los de
Unai Emery lo intentaban pero no creaba ocasiones claras.
Aduriz se encontraba demasiado solo entre los centrales atléticos para rematar los balones que le llegaban y se echaba de menos una mayor aportación del '
Chori' Domínguez.El
Atlético se replegaba con rapidez y orden. Presionaba, robaba el balón en el centro del campo y buscaba la contra, aunque no creaba un peligro claro ante un
Valencia cuyo juego se diluyó conforme empezaba a desesperarse por no acabar de encontrar la conexión entre los medios y la delantera.
En la reanudación, los locales tomaron la iniciativa, pero los visitantes presionaban bien la salida del balón del
Valencia que se veía incapaz de enlazar alguna jugada de peligro.
Unai Emery buscaba un revulsivo y muy pronto dio entrada a
Soldado por el '
Chori' en una apuesta clara por la doble pareja en punta tan demandada cuando el equipo juega en Mestalla.
En el cuadro de
Quique Sánchez Flores lo intentaba
Forlán, pero un disparo flojo lo detuvo
César. Y minutos después fue
Maduro el que le robó el balón cuando ya se quedaba solo encarando al meta valencianista en la frontal.
La réplica la puso
Mata, que, con un disparo raso cruzado que culminaba una buena triangulación, obligó a
De Gea a sacar una mano providencial que evitó el empate.
El
Valencia se animaba, y ahora fue
Soldado el que, con un fuerte disparo desde fuera del área, puso a prueba a
De Gea, que envió el balón a córner cuando ya se cantaba el gol, y despejó a bote pronto un cabezazo, de nuevo de
Soldado, en el remate del saque de esquina.
De Gea se convertía de nuevo en el protagonista de su equipo con una actuación que evitó el empate de un
Valencia que iba a más y que reclamó dos penas máximas, sobre todo una a
Mata, cuando más caliente se ponía el partido.
El
Valencia lo intentó en la recta final, era el único equipo sobre el campo, ya que el
Atlético parecía resignado a defender su renta y fruto de su trabajo y de su presión llegó el espléndido cabezazo de
Aduriz que colocaba un justo empate en el marcador.
Los instantes finales fueron totalmente del
Valencia, volcado ante la meta de
De Gea y alentado por su público que se quedó con las ganas de ver a su equipo sumar su cuarta victoria consecutiva.