Los Lunes de El Imparcial

Vicente Cacho Viu: La Institución Libre de Enseñanza

crítica

Domingo 26 de septiembre de 2010
Vicente Cacho Viu: La Institución Libre de Enseñanza. Edición crítica y estudio introductorio de Octavio Ruiz-Manjón. Fundación Albéniz/Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Madrid, 2010. 608 páginas. 35 €


Durante el curso académico de 1996-1997, un reducido grupo de estudiantes de Filología Hispánica asistíamos en la sede madrileña de la Fundación Ortega y Gasset, en un horario ciertamente poco propicio (miércoles de tres y media a cinco y media de la tarde), a la asignatura titulada Historia Social de la Edad Contemporánea, optativa de nuestro último año de licenciatura. Impartía esta materia un afable profesor –aunque de personalidad reservada– ya algo mayor, menudo de presencia y con signos evidentes de la enfermedad que padecía –fuimos sus últimos alumnos, falleció al poco tiempo– que no le impidió, sin embargo, cumplir escrupulosamente con su asistencia semanal al aula, excepto un breve periodo de paréntesis. Se trataba de Vicente Cacho Viu, de quien ignorábamos por entonces su trayectoria intelectual, humana y profesional.

Su forma de conducir las clases pronto supuso una profunda sorpresa para nosotros: sin exámenes, de manera que el mismo curso constituía una evaluación continua, sus lecciones, que denotaban un acentuado humanismo liberal, se basaban en la cercanía y diálogo con el alumno para buscar su participación y lograr así su complicidad, despertándole el placer desinteresado por aprender; materializando un pacto común que hiciera de aquella sostenida –pese al inadecuado horario– reunión hebdomadaria una actividad académica y educativa de pleno sentido, y del posterior aprobado oficial su consecuencia. Acostumbrados, por el contrario, a la distancia –física y espiritual– del estrado, a la impersonalidad en el trato, a la temida e implacable práctica del examen –con el evidente factor de suerte, siempre incontrolable, que conlleva– y a un ejercicio académico dirigido únicamente a aprobar, a obtener el título, el modo de docencia aplicado por el profesor Cacho dejaría en aquellos estudiantes honda huella, por lo excepcional. En un momento determinado del curso, al comenzar a explicar el nacimiento de la Institución Libre de Enseñanza y los principios pedagógicos sostenidos por su fundador, Francisco Giner de los Ríos, pudimos observar que eran ésos, precisamente, los que –de algún modo, al menos en espíritu– se estaban llevando a cabo en nuestra aula. Y es que Cacho Viu, como señala Vicente Ferrer, se consideraba un “institucionista supernumerario”. Al cabo del tiempo, algunos averiguaríamos que había sido el estudio de aquel decimonónico centro de educación, clave en la renovación de la enseñanza en nuestro país, la opera magna de don Vicente, que originariamente había visto la luz en 1962.

Octavio Ruiz-Manjón, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense y albacea testamentario –de una herencia, sobre todo, de carácter intelectual– de Cacho Viu, fue el encargado en aquel curso de darnos clase cuando la salud precaria de nuestro común maestro se lo impedía. Tras su muerte, se encargó asimismo de la edición de su libro póstumo Los intelectuales y la política: perfil público de Ortega y Gasset (2000), así como de coordinar, junto a Vicente Ferrer y Salvador Pons, el volumen colectivo Vicente Cacho Viu en la tradición liberal española, editado en 2004 por la

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