Lunes 27 de septiembre de 2010
El resultados de los comicios legislativos venezolanos, si bien favorecen al comandante-presidente, Hugo Chávez, lo cierto es que la victoria resulta insípida para un hombre acostumbrado a ganar de forma abrumadora e imbatible, ya que no logró los dos tercios necesarios que le permitiría hacer y deshacer leyes cuando le plazca. En otras palabras, el caudillo gana pero con la oposición de por medio.
Con una importante participación del 66,45% los venezolanos se decantaron por una asamblea plural y mixta, en donde por primera vez en cinco años el oficialismo deberá verse las caras con sus adversarios que irrumpen en el pleno parlamentario para intentar rescatar el orden institucional del país petrolero.
Es evidente que Venezuela comienza a despertar de su letargo, de su apatía y su conformismo político. Los resultados de este domingo reflejan que el modelo autoritario del caudillo suramericano empieza a mostrar síntomas de desgaste y que los venezolanos parecen abrirse a opciones alternativas de lo que ha sido hasta el momento el Socialismo del Siglo XXI.
Lograr un tercio de los escaños parlamentarios es un paso importante para el bloque opositor pero no el definitivo para frenar la apisonadora del chavismo. Apisonadora que, dicho sea de paso, ha actuado como un rodillo sobre un proceso electoral con fundadas sospechas de irregularidades. Aunque queda mucho camino por recorrer y obstáculos por vencer, la Mesa de Unidad Democrática en la jornada de anoche no sólo logró reivindicar a la oposición ante los ojos de Venezuela y de la Comunidad Internacional, si no el despertar a un país que durante 11 años parecía anestesiado.
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