EL CHIVATO
Miércoles 29 de septiembre de 2010
La nueva temporada de lucha a pierna partida (lo llaman fútbol) ha empezado con el estreno de “fútbol todos los días”. Inútil intento de adormecer a los paisanos, cada día más avezados en eso de evaluar a sus próceres. Por muchos jeribeques que urdan los arrulladores de opinión, a los aficionados al teatro –siempre en aumento- no se la dan con queso.
Pasada la primera impresión de la crisis ¿Qué crisis? Negada durante meses, septiembre subió telones y descubrió la nueva temporada, con mayor fuerza de lo esperado. Y es que al teatro no le parte ni el rayo ideológico con su cordón sanitario, aunque afecte a los de la ceja que, por culpa de tantas adhesiones inquebrantables, van perdiendo adheridos; si estos –los de la ceja- trabajaran sin mamandurrias compensatorias, sobre un escenario que, no es el caso, no apoyarían la sectaria huelga ¡contra la oposición! En una jornada repleta de bravucones a sueldo que dificultarán la afluencia del público a los teatros.
Ya el “Propliopithecus” y el “Aegyptopithecus” (catarrinos antecesores del homo sapiens aparecido en el Paleolítico) jugaban, hace más de treinta millones de años, a una suerte de teatro, practicando rituales relacionados con la caza. La mayoría de los estudios consideran que, es por entonces cuando deben buscarse los orígenes del teatro. Si aquellos “Catarrinos” ya hacían teatro sin subvenciones ni regalías partidarias, el teatro no corre riesgos. Puede atravesar períodos difíciles, fanatismos y secarrales de creatividad pero, desde la antigua Grecia hasta nuestros días, ha superado cuantas enfermedades le han aquejado, incluso el desinterés que, se combatió en la antigua Roma matando al protagonista en cada función. ¿Cómo puede afectar al eterno TEATRO que unos cuantos pateen una pelota?
Recaudación estimada de teatros, según ocupación, durante la semana del 20 al 26.
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