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Lola Millás: La señora Really y otros sueños por soñar

reseña

Sábado 02 de octubre de 2010
Lola Millás: La señora Really y otros sueños por soñar. Planeta. Barcelona, 2010. 240 páginas. 18 €


El escenario donde se desarrolla esta historia se repite en cada capítulo. En un piso de la ciudad, dentro de una cocina cálida y acogedora con plantas de Belladona en la ventana, dos mujeres se reúnen cada tarde para, mientras beben sus infusiones, contarse sus sueños. Se conocieron de forma accidental, a causa de una mancha de humedad que alcanzó el techo de Filomena, y desde entonces se hicieron amigas inseparables. De edades muy distintas, Dora representa a la mujer moderna que lucha por triunfar en el mundo laboral y salvar su relación de pareja, mientras se plantea el rol de madre. Filomena Really es una anciana retirada que vive con sus recuerdos y sueños bajo la amenaza de una enfermedad que pretende arrebatárselos.

Bajo los efluvios del té y la Belladona que cada día preparan y que “…les ponen los ojos brillantes”, ambas inician un juego de relatos sobre las cosas que recuerdan, “tanto si les han sucedido como si se las han oído contar a otros”. De esta forma, aparentemente inocente, las dos protagonistas aprenden a explorarse mutuamente y, como si del diván de un psicólogo se tratara, aprenden a bromear con lo que en ocasiones les angustia, desdramatizando sobre sus problemas; así como a devolver el pensamiento al pasado en busca de algunas respuestas para el presente. Como en otras ocasiones, la sabiduría de la senectud se pone al servicio de la inexperiencia de la juventud, y la vida de Dora se va fortaleciendo de aquello que se desprende de la de Filomena.

La autora valenciana Lola Millás (1941), que ha trabajado como directora y coordinadora de varios organismos culturales en el Ministerio de Asuntos Exteriores, juega ella misma con la realidad y los sueños sin fijar un límite claro entre ambos. Con expresivas metáforas sobre la vida que “…es una gran casa en mudanza” o “un espacio salpicado de puertas que, con el tiempo, fui abriendo”, intercalando las fantasías de sus personajes, algunas sin principio ni fin ni sentido aparente pero capaces de evocar sensaciones de miedo, risa, desazón, angustia…, la escritora nos demuestra cómo puede influir el inconsciente en nuestra percepción de la realidad y cómo, en la imaginación de una vieja demente, pueden confundirse diferentes planos hasta hacer de los desvaríos la realidad. Además, la autora va más allá añadiendo algunos apuntes sobre cine, al que considera entre esos sueños “que no estás obligado a creerte”.

Y al cerrar el libro sobre la última página cualquiera puede preguntarse: ¿es la realidad de la señora Really tan real?

Por Patricia Flores

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