Opinión

Argentina y la presidencia del G-77

Sábado 02 de octubre de 2010
Desde este martes Argentina ostenta la presidencia del G-77, el bloque geopolítico conformado por países en vías de desarrollo; en otras palabras y sin ánimo de ser despectivos más sí realistas, la segunda división de los aspirantes a convertirse en Lobbys internacionales como el G-8 o el G-20. La mandataria Cristina Fernández de Kirchner como todo aquel que le toca el relevo de presidir tan abultado grupo de países, volvió a hacer un llamamiento al FMI, al Banco Mundial a la ONU para que promueva políticas de desarrollo en estos países y los haga partícipe activos de las mencionadas organizaciones.


Tantos clichés diplomáticos son un reflejo del porqué países con un potencial de desarrollo descomunal como Argentina, Venezuela o Ecuador, por citar tres de los setenta y siente, siguen estando en “vías de desarrollo”, porque la potenciación de un país depende de su salud interna y no siempre de los que las naciones fuertes pueden hacer por él. Para ser miembro del Fondo Monetario u ostentar un lugar preferente en las Naciones Unidas, se necesita sumar y ganar puntos, no pedir “bonos”, por lo que llamamiento de Fernández al “multilateralismo” y a una mayor “participación” dentro de los organismos internacionales, puede resultar tan vacío como un eco, si el conjunto de países que integran ese enorme grupo no se comprometen a atender seriamente problemas como la corrupción, la institucionalidad, la pobreza y la educación; entre otros males que les aquejan seriamente.


Resulta fácil para los líderes del G-77, en especial para su presidencia, señalar a los estados económica y políticamente fuertes como el único responsable de su estatus de “en vías de...” y no concentrarse en aquellas razones de peso, muchas de ellas generadas dentro de “casa”, que imposibilitan a estos Estados a pasar a la siguiente fase.