Críticas de Teatro

¿Huelga de qué?

El chivato

Lunes 04 de octubre de 2010
Algunos desinformativos habituales aseguraron que, veintiún teatros madrileños siguieron la huelga del 29-S -y el huelgo, no vayan a molestarse los puristas del progreso-. No es verdad; solo siguieron la huelga los teatros públicos afines a la zurdología, o sea todos. Porque si controlados por la Sinde, ya se sabe y, si los controla la Moreno, ya se sabe también; en todos mandan los mismos culturócratas de siempre. Otra cosa ocurría en los teatros privados, cuyos empresarios desconfiando de la cordialidad de los piquetes convencitivos -y de las piquetas convencitivas- decidieron abrir en su habitual día de asueto y descansar cuando holgaban (de hacer huelga) los “liberados”. Así el miércoles 29, cuando todo funcionaba, el teatro holgó (de hacer fiesta, descansar); holgaron voluntariamente, sin dirigismos síndico-partidarios menos el Arenal que, tan cercano a la fiesta en la Puerta del Sol, solo consiguió recaudar unas monedas insuficientes para amortizar el consumo de energía y el Marquina, tan habituado a los éxitos que decidió no variar la programación por aquello de no confundir a los espectadores. Pero, tampoco hubo función en el Marquina, a causa de dos actores –seguramente próximos al cordón ese- que decidieron obedecer –estaban en su derecho- las consignas de los abnegados capos organizadores del guirigay urbano-laboral.

El resultado de la jornada teatral madrileña (en el resto de España no hay teatro los miércoles) no fue económicamente significativo; los teatros de gestión pública porque “el dinero no es de nadie (Calvo)” y los privados porque disfrutaron una gran afluencia un martes extraordinario. Contra el teatro no pueden políticos/as ni sanitarios/as de cordón.







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