Tenaza energética sobre Europa
Jueves 07 de octubre de 2010
El presidente ruso Dimitri Medvedev ha estado este miércoles de visita oficial en Argel. La Federación rusa y el país magrebí confirman su alianza estratégica. Energía, telecomunicaciones, infraestructuras, transportes armamento e inversiones, han estado en el menú de los encuentros bilaterales. Buteflika y Medvedev han firmado seis acuerdos millonarios.
Medvedev ha estimado que las relaciones bilaterales "se han restablecido tras haber pasado por un periodo de crisis", en referencia al tumultuoso encuentro de su predecesor Vladimir Putin con Abdelaziz Butefklika de visita en el Kremlin en febrero de 2008, y los reproches que su invitado le hizo por el suministro de aviones de combate de última generación "defectuosos", que Argel devolvió en 2007. En 2006 Argel compró a Moscú material de guerra por siete mil millones de dólares, pero protestó por recibir aviones en mal estado. Hoy, dos años después, ambas capitales pasan página y según Medvedev su cooperación militar está "en crecimiento permanente".
Rusia abrirá una oficina de inversiones en Argel para ayudar a las empresas que quieren invertir en el mercado norteafricano. Cien empresarios han acompañado a Medvedev en su visita norteafricana. Moscú cree que sus gigantes industriales se encuentran en desventaja sobre los europeos y asiáticos (chinos), y quiere compensarlo. Gazprom, el gigante ruso del gas natural, explotará varios campos petrolíferos en el desierto argelino en alianza con Sonatrach. Ambos estudian una fórmula para vender gas en Europa y Asia.
No será el único sector en prospección. Los holdings rusos de las telecomunicaciones, recursos hídricos y agricultura, así como los de la construcción y trabajos públicos quieren su parte en el plan de infraestructuras previsto por Argelia para el quinquenio 2010-2014 que maneja un presupuesto de 286 mil millones de dólares. Actualmente los intercambios comerciales se cifran en 2 mil millones de dólares anuales, de los que 1500 millones para la compra de armamento.
Entre los puntos litigiosos abordados por las delegaciones rusa y argelina, está el del operador de telefonía móvil Djezzy, primero en el ranking en Argelia con 15 millones de clientes. La firma rusa Vimpelcom propiedad del grupo Alfa del multimillonario ruso Mijail Friedman, hombre de negocios muy cercano al Kremlin, lo ha adquirido en una transacción internacional con sus propietarios egipcios, y ahora pretende vendérselo al Estado argelino por 7.800 millones de dólares, lo que equivale a 13 años de beneficios de la empresa.
No será éste el único negocio que lleva en cartera el millonario ruso. Friedman, que dirige el holding petrolero ruso-británico TKN-BP quiere comprar los activos de la British Petroleum en Argelia. La firma británica necesita liquidez tras su desastre en el Golfo de México, y el tiburón ruso está dispuesto a devorar la tajada. Ya lo ha hecho, según la prensa especializada, con las partes de BP en Vietnam y en Venezuela. Según el periódico ruso Kommersant, las inversiones de la British Petroleum en Argelia están centradas en el campo petrolífero de In Salah, que dispone de las mayores reservas y producción del país, en las que posee un tercio del capital. El gobierno argelino aún no ha dado su plácet para la adquisición por parte de la firma rusa de dichos activos.
Argel exige algunas compensaciones por su buena disponibilidad a dejar entrar las empresas rusas en su mercado protegido. Entre ellas, que Moscú le venda un sistema integrado para evitar interferencias radio, como el que ya posee Marruecos. La OTAN se ha negado hasta el momento a suministrarlo a Argelia, por lo que Buteflika ha optado por pedírselo a sus aliados rusos. La búsqueda permanente del equilibrio militar entre Argel y Rabat sigue siendo una ley sacrosanta en las relaciones magrebíes. A expensas del crecimiento, pero eso al parecer no preocupa a los regímenes que rigen ambos países.
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