Después de sobrevivir 64 días a 700 metros de profundidad, los 33 mineros que el pasado 5 de agosto quedaron atrapados en una mina de cobre a 80 kilómetros al norte de Santiago, se encuentran cada vez más cerca de volver a la superficie, gracias a que el rescate puede ocurrir mucho antes de lo previsto.
Protagonistas si proponérselo de un “Reality Show” de supervivencia,
los 33 mineros que desde hace poco más de dos meses se encuentran en el subsuelo de la mina de San José, han mostrado una paciencia y una voluntad casi sobrehumana para mantener los ánimos en pié. Las imágenes que ofrece diariamente la sonda que les comunica con el exterior, han servido de testimonio de la capacidad que tiene el hombre de sobreponerse y adaptarse a situaciones extremas. El mundo entero está pendiente de un rescate que tendrá lugar más temprano que tarde.
Contra todo pronóstico,
la perforadora T-130, conocida como “Plan B”, ha avanzado más rápido de lo previsto. La máquina que ha engullido vorazmente y sin descanso las profundidades de la mina se encuentra a tan sólo 40 metros de los mineros, lo que ha permitido asignar este próximo martes 12 de octubre como el "gran día".
El ministro de
Minería Laurence Golborne señaló en su cuenta de Twitter que este sábado comienza la fase decisiva de un operativo que ha puesto los ojos del mundo sobre estos hombres, que han despertado el interés tanto de un país entero y el de la comunidad internacional, como el de la mismísima Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), que ha prestado su colaboración al
gobierno de Sebastián Piñera.Los familiares y seres queridos de 32 chilenos y un ciudadano boliviano son los más entusiastas ante el inminente rescate, quienes se plantaron en la mina apenas se dio con su paradero a los 17 días del derrumbe, convirtiéndola en un campamento al que llamaron
“Esperanza” y con miras a transformar estas tierras ubicadas en pleno desierto de Atacama, en un lugar de peregrinación y rezo por ser el sitio en donde ha ocurrido, lo que para muchos es considerado un milagro.
Santos, rosarios y estampitas religiosas velan por lo que pudo convertirse en la tumba de estos hombres. Tal es la ilusión de haber sobrevivido a la peor pesadilla de un ser humano,-estar sepultado en vida-, que uno de ellos, Mario Gómez, tras 32 años de matrimonio civil, le pidió a su esposa que le acompañara al altar en una carta que envió junto al mensaje con el que el pasado 22 de agosto cuando los mineros anunciaron con la frase “los 33 estamos bien”, que se encontraban vivos.
Para Carla Herrera, hermana de otro de los mineros atrapados, David Herrera, estos dos meses de espera "han sido eternos"; sin embargo recuerda que lo "más emocionante" fue el 22 de agosto, cuando supieron que todos estaban con vida, después de días "de angustia y de no saber qué pasaba".
A medida que el “Plan B” consume metros de profundidad del árido suelo del yacimiento, se aproxima la hora en que una treinta de hombres volverán a ver la superficie después de largas semanas sumidos en la oscuridad. Pero mientras ese día llega,
los familiares del “los 33” mantendrán su vigilia y sus rezos hasta que la tragedia que se convirtió en milagro tenga su final feliz.