Cultura

Un veterano Michael Douglas vuelve con [i]Wall Street: el dinero nunca duerme[/i]

crítica

Sábado 09 de octubre de 2010
Más de dos décadas después, Michael Douglas vuelve a meterse en la piel de Gordon Gekko, aquel hábil tiburón financiero protagonista de Wall Street, la famosa película que le sirvió para ganar un Oscar al Mejor Actor, el segundo de su carrera tras el que obtuvo en 1976 por su labor como productor de la también mítica cinta “Alguien voló sobre el nido del cuco”.


Este viernes se ha estrenado en nuestro país Wall Street: el dinero nunca duerme, la secuela de la cinta de finales de los años 80 que mostraba la cara oculta de los negocios bursátiles neoyorquinos a través de la relación entre el experimentado tiburón Gordon Gekko y un joven broker interpretado por Charlie Sheen, y que acababa en una inteligente disputa por hacerse con el control de una compañía aérea. Su oscarizado director Oliver Stone ha confesado estos días que volver a pisar Wall Street para esta segunda parte le ha producido un profundo estado de shock, ya que desde que realizó la primera las cosas han cambiado muchísimo, pero, por supuesto, a peor.

Lo cierto es que esta segunda parte es bastante más crítica que la primera, algo lógico después de los desastrosos avatares financieros que han sacudido al mundo en los últimos tiempos. El mundo financiero ha cambiado tanto que las voces que denuncian los males de un capitalismo sin controles de ningún tipo ya no se limitan a alzarse en los cerrados grupos antisistema. Por eso, si la primera Wall Street fue en su época un filme de referencia para muchos estudiantes de carreras relacionadas con las finanzas y la economía en general, ahora los protagonistas tienen que albergar detrás de esa fría capa de codicia y ambición unos toques de humanidad, buscando conectar con un público que ya no reconoce héroes en los denominados gurús financieros si no más bien todo lo contrario: tipos avariciosos sin escrúpulos muy cercanos a la estafa, que en su lucha por el poder y el dinero son capaces de cualquier clase de inmoralidad.

En Wall Street 2, la primera escena nos reencuentra con Gekko el día que sale de la cárcel después de haber cumplido una pena de 8 años. Otra vez en la sociedad, Gekko se dedica a dar conferencias para estudiantes y a promocionar su libro en el que advierte de los peligros de la economía actual. Y aunque parece haber cambiado mucho, su hija, interpretada por la joven promesa Carey Mulligan conocida a partir de su papel en “An education”, no se fía un pelo. Sigue culpando a su padre de todos los males que han castigado a la familia y su firme intención es la de no volver a dirigirle la palabra. Sin embargo, no le queda más remedio que ceder y darle una nueva oportunidad a causa de la insistencia de su novio, a quien da vida otra de las consideradas promesas de Hollywood, el actor Shia LaBeouf, un prometedor agente de patentes, que debido a la crisis económica mundial que acaba afectando a su compañía, busca el consejo del famoso Gekko. Y es el personaje interpretado por LaBeouf el principal protagonista de la historia que, sin embargo, ante el derroche interpretativo del veterano Michael Douglas en un papel que, además, que va como anillo al dedo, se queda en ocasiones demasiado vacío y no consigue convencer.
Por lo que respecta al guión de la cinta, rodada en el área metropolitana de Nueva York con un presupuesto de 50 millones de euros, el mismo parece tener tanto afán por reunir todos los ingredientes posibles que interesen a diferentes públicos, que acaba por hacer aguas en muchos de ellos. Especialmente en lo que se refiere al tema de las relaciones sentimentales, ya que con su pretensión de dar un toque humano a los personajes “buenos”, resta credibilidad al sucio trasfondo del cruel mundo del dinero y de la venganza que pretende retratar.

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