entrevista a Silvia Dolinko sobre el pintor y poeta
Miércoles 13 de octubre de 2010
Este año se cumple un siglo del nacimiento de Luis Seoane, pintor, poeta y ensayista español que nació en Buenos Aires el 1 de junio de 1910, regresó a Galicia a los seis años y volvió a la Argentina como exiliado en 1936 tras el estallido de la guerra civil española.
Comprometido con el galleguismo, Luis Seoane se gradúa en Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela en 1932, dos años después de su primera exposición pictórica en la sala de Amigos del Arte donde expone una serie de relatos y caricaturas de personajes del lugar. No obstante, ya a comienzos de la década de 1930 había ilustrado un libro de varios amigos suyos, entre ellos Álvaro Cunqueiro.
La guerra civil española lo obliga a marchar hacia el exilio. Provisto de documentación falsa logra cruzar la frontera de Portugal y embargarse en Lisboa rumbo a Buenos Aires, que en aquella época era una auténtica metrópolis periférica receptiva de los nuevos lenguajes artísticos. Pero al llegar a Buenos Aires es detenido por haber desertado del servicio militar obligatorio dado que no había renovado la prórroga, ello obliga a que Maruja, su novia, viaje de Galicia para casarse.
La profusa actividad cultural y artística que desarrolla el artista gallego en nuestro país es materia de análisis de la historiadora del arte Silvia Dolinko que se acerca a la obra de Seoane atraída, fundamentalmente, a partir de la investigación que lleva adelante sobre grabado e imagen impresa. Es que para acercarse al universo de un artista e intelectual múltiple como lo fue Seoane, es necesario el abordaje múltiple. De qué otra manera, de lo contrario, es posible dar cuenta de una figura que se movió con comodidad tanto en sus proyectos culturales, artísticos, culturales o en el compromiso militante contra el fascismo. A tal fin, la investigadora y docente coordinó las “Jornadas Luis Seoane (1910-2010), Imágenes y palabras para un proyecto moderno” que se llevaron a cabo en la Casa de la Cultura del FNA entre el 22 y 23 de setiembre y se hace un recorrido acerca de cómo se acerca a la obra de Seoane y cuál fue su evaluación al respecto.
Según Dolinko a Seoane llega particularmente por su investigación sobre grabado e imagen impresa. “No fue en verdad un descubrimiento que tuve que hacer –sostiene- ni un recorrido demasiado complejo hasta llegar a su obra: ya de entrada, cuando empiezo a trabajar sobre grabado de los años sesenta (allá por el año 1997), el nombre de Seoane aparecía como clave de un proceso de renovación de la gráfica en esos años”. Su investigación se centraba en las relaciones entre tradición y experimentación, y en este sentido, las experiencias de Seoane con la xilografía (y su inclusión del collage, por ejemplo) resultaban centrales. A partir de aquel primer interés o motivación, comenzó a indagar hacia su producción anterior, siempre desde la gráfica, y estudiando su labor como editor de revistas, sus ilustraciones y diseño en publicaciones a su llegada a la Argentina, y especialmente desde los cuarenta.
La profusa actividad que Seoane realiza en editoriales y revistas, entre ellas, Correo Literario es abordada por Silvia Dolinko en el marco del grupo de investigación de la Universidad de Buenos Aires, Ciencia y Técnica (Ubacyt). No obstante, la investigadora ya venía indagando en el tema desde su tesis doctoral en la cual profundizó en el estudio del trabajo editorial que llevó adelante Seoane en Eudeba en el marco del "boom" de los sesenta, y especialmente en relación con los proyectos de "democratización" o popularización del arte, que ya había comenzado a investigar y adelantado algo en su libro Arte para todos.
¿Por qué, habiendo sido un artista polifacético, Dolinko decide abordar el trabajo de Seoane en la gráfica? Porque, a partir del trabajo con la gráfica, encuentra en Seoane un artista e intelectual polifacético, una notable coherencia de su "proyecto creador", en términos de Bourdieu.
“En distintos soportes, momentos, proyectos, él mantuvo un proyecto por un arte plural, múltiple, público (el caso de sus murales en Buenos Aires), y comprometido con su ideario antifascista. A la vez, los diálogos que establece entre tradición y experimentación, entre un imaginario localista (gallego o argentino) a través de un lenguaje modernista, son rasgos que también atraviesan toda su producción”. Afirma Dolinko con interés.
¿Qué otros nombres fue encontrando la historiadora del arte en su investigación? Una relación de interés que pudo establecer, si bien en verdad ellos casi ni tuvieron contacto entre sí, es con Antonio Berni, a partir del mutuo interés por la experimentación gráfica, su renovación y, específicamente, el uso del collage en la xilografía. “Aun cuando cada uno utilizó este recurso de manera particular y de acuerdo a sus particulares intereses estéticos, hay allí una confluencia de intereses”. En efecto, Seoane comienza a incorporar el collage en la xilografía a fines de los años cincuenta, hacia 1958; Berni en 1961. “Ambos forman parte del circuito de avanzada porteño”.
Asimismo, la trama del exilio gallego en la Argentina y las redes de solidaridad intelectual es una matriz que Dolinko considera necesaria para leer a Seoane en la Argentina, sobre todo en los cuarenta. Entre los argentinos: José Luis Romero, Jorge Romero Brest, Alberto Girri, son nombres relevantes. Pero otros exiliados comparten con él proyectos en esos años, entre ellos: Grete Stern, Lorenzo Varela, Arturo Cuadrado, Attilio Rossi. Y también resulta notable el espacio otorgado en sus publicaciones a jóvenes por ese entonces desconocidos, como Julio Cortazar publicando en Correo Literario en 1944.
Con respecto a la trama de relaciones de Seoane en la Argentina que fue el recorte teórico que hizo Dolinko afín a su investigación, para ella fueron sumamente importantes dos personas que le ayudaron mucho a aproximarme a Seoane: Albino Fernández, organizador del Club de la Estampa de Buenos Aires en los años sesenta, que conoció y editó a Seoane, y también Emilio Ellena, editor rosarino radicado en Chile en 1964 -responsable de la publicación del Bestiaron en 1965- que le habló mucho del artista. Y que, en 2006 la convocó a publicar un libro en el Centro Cultural de España en Chile.
Finalmente, con respecto a las Jornadas Luis Seoane en el Fondo Nacional de las Artes, en la que participaron, entre otros: Fernando Devoto (Instituto Raviganani, UBA), Hernán Díaz (UBA – Centro de Investigación Ramón Suárz Picallo), Mariela Tilve Rouco (Fundación Xeito Novo de Cultura Gallega), Cecilia Belej (UBA), Talía Bermejo (Conicet- UNTREF), Ramón Villares (Univesidad de Santiago de Compostela) y la propia Dolinko, la evaluación de la responsable es muy positiva dado que –afirma- no sólo asistió una importante cantidad de público, sino que entre la multiplicidad de invitados hubo gente que se acercó a descubrir al artista gallego, sin tener demasiada idea de su figura o su carrera. “Este era otro objetivo del encuentro: echar luz sobre una figura importante pero que tal vez no tenga en la actualidad el justo reconocimiento o valoración”.
Desde la multiplicidad de miradas, las jornadas del FNA intentaron reproducir la diversidad de intereses que caracterizó a la producción de de Seoane. Qué mejor oportunidad que el centenario del nacimiento del artista para revisar su obra, sus aportes, su inscripción den el campo cultural del siglo XX a la luz del bicentenario. “Desde su doble condición de hijo de inmigrantes y de exiliado, la historia de Luis Seoane nos habla también mucho de nuestra propia historia”
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