Entrevistas

Luis Eduardo Aute: "No se debe prohibir nada, salvo lo atroz"

Cantante

Miércoles 13 de octubre de 2010
El cantautor Luis Eduardo Aute se ha mostrado en contra de la prohibición de las corridas de toros porque considera que "no se debe prohibir nada, salvo lo atroz", y que, en todo caso, "se deben prohibir otras cosas antes", porque "la tauromaquia "es un arte mayor". En una entrevista con Efe antes de presentar en el sevillano Teatro Lope de Vega su disco "Intemperie", el autor ha planteado que "el mundo se divide en dos: taurinos y marcianos".


"Los marcianos son seres muy monos, con antenitas y mucho más avanzados que nosotros. No los desprecio para nada, les tengo enorme envidia, pero luego están los taurinos, más pegados a la vida", ha explicado. El artista de origen filipino ha afirmado que no le gusta llamar Fiesta Nacional a los toros porque, en su opinión, "cuando hay muerte no hay fiesta", y ha argumentado su postura a favor de este arte porque "se representa toda la vida: el valor, el miedo, la muerte, la vida, el fracaso, la ética, la estética, el respeto..., y todo eso ocurre en vivo".

"Es una liturgia, un rito, una ceremonia", ha asegurado, aunque ha añadido que, "lamentablemente, en un 98 por ciento las corridas no son dignas de verse, pero hay un dos por ciento que hacen que entiendas su sentido, porque, cuando hay una faena extraordinaria, se detiene el tiempo".

Considera que el debate abierto es "interesante", pero echa de menos que defensores y detractores "se hayan puesto a prohibirlo y defenderlo sin conocimiento de causa, sin ver qué es y qué significa una corrida de toros", algo que manifiesta no entender.

También ha señalado que comprende a quien sufre viendo matar a un animal, sobre todo "cuando el torero, más que matador, es un toricida", un caso que "lamentablemente se da muchas veces" y en el que entiende una "reacción en contra", pero entonces -ha dicho- "que no se mate a ninguno". En este sentido, Aute ha manifestado que está "dispuesto a ser vegetariano" para que no se mate ni un cerdo, ni un cordero, ni una mosca. "Comparto el respeto absoluto hacia los animales, pero que sea para unos sí y otros no, me parece -ha recalcado- absolutamente irracional".

Een estos momentos "vivimos a la intemperie porque hemos liquidado todos los referentes y ahora no hay dónde agarrarse", con la agravante respecto a otros momentos históricos de que hoy "nadie tiene ni puñetera idea de por dónde va a tirar esto".

"Intemperie", primer trabajo con temas inéditos de Aute desde hace más de tres años, presenta "catorce canciones y media" (incluye un poema musicado), según su autor, que considera que "hay algo intempestivo en todo el disco", que habla de "tiempos inseguros y confusos en los que no se ve por dónde van a tirar las cosas".

"El mundo está metido en un lío y no sabe cómo salir de ahí", ha sentenciado el artista, que entiende que estamos "en la transición a otra era, porque la contemporánea que arrancó con la Revolución Francesa acaba aquí, con la diferencia de que en otros momentos se podía vislumbrar por dónde iba a discurrir la nueva etapa, y ahora no se ve ni siquiera una pequeña luz en el túnel".

Aunque considera la intemperie "consustancial al ser humano", ya que "nunca sabes lo que va a pasar", cree que ahora se vive "en una situación histórica muy confusa, no sólo con crisis de valores, sino con valores confundidos y contradicciones tremendas", lo que se refleja "en todas partes: no hay referentes y sí una gran confusión".

Aute afirma que con este disco ha intentado manifestar su sensibilidad ante una situación "anómala, extraña, peligrosa y grave", aunque ha destacado que también hay canciones que son "juegos de estado de ánimo", como la que refleja la "situación surrealista" de un hombre que acude al médico "porque es feliz y siente que eso es un insulto a la humanidad".

El artista, que confiesa sentirse "reconfortado" cuando alguien le dice que una canción suya le ha ayudado en un momento difícil, presenta también el libro "No hay quinto AniMalo", que recoge "textos breves, muy próximos a las greguerías y los aforismos", con los que propone que "el lector sea espectador y juegue con las palabras y las imágenes".

A sus 67 años, también afirma que le queda mucho por hacer "por el puro placer de conocer lenguajes distintos" y que se hace la propuesta de hacer lo que hace, "pero hacerlo bien", a la vez que descarta pensar en la jubilación porque no establece frontera alguna entre su vida y su trabajo: "Si dejara de trabajar, dejaría de vivir, y no tengo ninguna intención de hacerlo", ha concluido

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