Opinión

La trompeta se quedó muda

Antonio D. Olano | Miércoles 13 de octubre de 2010
Decíamos…nosotros fuimos los primeros en anunciar que un trompetista José Collado pidió que le hiciese la prueba del ADN porque suponía que era hijo ilegitimo del Marqués de Larios. El supuesto vástago reclamaba el título nobiliario de su también supuesto padre.

Collado se ganaba la vida tocando la trompeta. No era precisamente una gran figura de la música. Por lo tanto decidió ir con la música a otra parte. A petición suya se exhumaron los restos del Marqués que reposaba en su panteón familiar instalado en la finca los “Los Llanos”, en la provincia de Albacete.

Los huesos del Marqués también fueron sometidos a las pruebas, más bien impertinentes, del ADN.

El trompetista comenzó hacer declaraciones en los medios de comunicación y no solo proclamaba su supuesta condición de aristócrata, sino que se creía con derecho a la finca. Anunció que iba a rodar una película en la que él sería protagonista. Distribuía ya sus hipotéticas posesiones y hasta visitó puertos deportivos para escoger un yate.

Pero las pruebas, y en consecuencia el dictamen de la jueza que instruía el caso, hicieron que se callase la música acompañada de trompetas, del bueno, ingenuo y luego presuntuoso músico. Se dictaminó que nada tiene que ver con el finado Marqués.

Fuimos los primeros en dar cuenta de aquel acontecimiento, pretendemos ser también los primeros en anunciar el desenlace, triste para el músico.

A partir de ahora tendremos que referirnos a la música, definitivamente callada, de una trompeta. La hora de la fantasía ha llegado a su final.

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