Viernes 15 de octubre de 2010
El secretario general de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ha declarado que la manera de salir de la crisis es trabajando más y, en determinados sectores, ganando menos. Sus palabras han despertado no poca polémica, pero han sido más aplaudidas y criticadas que analizadas. Díaz Ferrán ha tenido el acierto de ofrecer un debate importante, que va más allá de la coyuntura de la crisis económica y que nos debe hacer reflexionar hacia el futuro.
¿Trabajamos mucho o poco? El profesor Juan Iranzo ha hecho los cálculos. Con una esperanza de vida de 82 años y 35 de ellos dedicados a trabajar, la actividad productiva nos lleva sólo un 8,5 por ciento de nuestro tiempo vital. Es más, cada persona que trabaja ese 8,5 por ciento tiene que sostenerse sí mismo y a 1,3 personas más. ¿Es esto mucho? ¿Es razonable? Tanto Juan Iranzo como otros economistas han puesto sobre la mesa una realidad que no puede ser más obvia: si trabajamos más seremos más ricos.
La tendencia secular es a ir trabajando menos. La razón no es menos clara: la acumulación del capital hace nuestro trabajo más productivo, y ello nos permite trabajar menos horas y al mismo tiempo elevar nuestro nivel de vida. Bien por el capitalismo. Pero ello no nos debe hacer olvidar que si queremos mejorar en una situación de crisis una vía a nuestro alcance es, efectivamente, trabajar más. El problema es que nuestro mercado laboral es muy rígido e impide recurrir a esa opción con facilidad. Además, como ha señalado Eward Prescott, el sistema impositivo también juega en contra de ello. Ya nos advirtió el premio Nobel que las subidas de impuestos anunciadas por el gobierno deprimirían la economía y provocarían más paro.
Por otro lado, reducir los salarios no tiene mayor sentido. Sí lo tiene que se ajusten a la evolución de la productividad en función de cada empresa. Y, puntualmente, los salarios de algunas empresas o incluso algunos sectores habrán de corregirse a la baja. Pero no cabe una indicación general.
En cualquier caso, aprovechemos estas palabras para crear un verdadero debate sobre nuestro modelo económico antes que quedarnos con unas meras descalificaciones.
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