Opinión

Pacto Gobierno-PNV: Por el bien exclusivo de Zapatero

Sábado 16 de octubre de 2010
Después de alargar las negociaciones hasta el límite, con la conciencia de quien se sabe indispensable, el PNV por fin ratificó ayer su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado para 2011 y, como propina, al resto de leyes económicas que se aprueben durante lo que queda de legislatura. Con unas encuestas que sitúan al PSOE a más de trece puntos del PP y en medio de una profunda crisis económica, el partido jeltzale es consciente de que su apoyo se ha ido revalorizando día tras día. Por eso, no ha dudado en ir aumentado sus exigencias al Gobierno, con la seguridad de que a Zapatero no le valía un no por respuesta, incluso aunque ello supusiera, como al final ha sido, un grave perjurio a su compañero de partido, el lehendakari Patxi López.

Así, con el único objetivo de alargar artificialmente una legislatura que está haciendo más mal que bien a España, el presidente de Gobierno ha cedido a las peticiones nacionalistas, otorgando al País Vasco, entre otras cosas, la transferencia de 20 competencias del Estatuto de Guernica. De esta forma, Zapatero deja a Patxi López, al que en su día negó muchas de las prebendas que está vez sí ha otorgado al PNV, en una incómoda situación que, teniendo en cuenta lo delicado de la escena política vasca, podría tener graves consecuencias a largo plazo.

De hecho, a pesar de que la postura oficial sea de comprensión respecto a las difíciles circunstancias que han llevado a las negociaciones, no es ningún secreto que en las filas del PSE existe una profunda indignación que afecta incluso a quienes siempre se han identificado con el proyecto de Zapatero. No en vano, lo preocupante no es qué o cuánto haya dado el Gobierno al PNV a cambio de un balón de oxigeno que tan sólo va a servir para alargar un mandato agónico que se mueve a golpe de improvisación y medidas de urgencia. La imagen que se está transmitiendo es la de un político desesperado por mantener un poder que no ha sabido administrar, a costa de cualquier cosa. Y no hablamos sólo de la enorme traición para Patxi López que ha supuesto la negociación entre Urkullu y Zapatero, sino de la escalofriante facilidad con la que nuestro presidente hace y deshace con el único objetivo de no perder poder. Nada nuevo: el señor Zapatero se ha convertido en un especialista en traicionar a su propio partido, primero lo hizo con CIU y contra el PSC; ahora, lo hace con el PNV y a costa del PSE.

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