Jueves 21 de octubre de 2010
Ciento cinco toneladas de marihuana por valor de 246 millones de euros, incautó el Ejército y la policía mexicana en el estado de Baja California, es otro ejemplo de que el narcotráfico no le ha pegado la crisis mundial. De hecho todo parece indicar que el ilícito negocio se mantiene tan saludable antes del “crash” económico de hace dos años, si es que éste no ha contribuido a disparar la demanda del consumo de drogas.
No resulta descabellado visualizar que si la marihuana, la cocaína o las anfetaminas fueran metales, posiblemente serían bienes tan valorados como el oro dentro de la Bolsa de Valores, ya que no muestran síntomas de “depreciación” alguna. Algo que saben muy bien los capos de la droga y sus clanes criminales, que se disputan los territorios y las rutas idóneas para el contrabando de estas sustancias, desencadenando una violencia sin cuartel que se ha cobrado la vida, sólo este año de más de 1.600 personas, y en donde se aplica la premisa darwiniana de la “supervivencia del más fuerte”. El cártel con mejores condiciones para el entorno es el que exporta mayor cantidad de bultos a EEUU y Europa.
Diez mil paquetes con la demandada hierba son una prueba de que existe un competitivo y muy rentable mercado que diariamente se enriquece con sumas millonarias con la venta estupefacientes. Los elevados índices de demanda y consumo que tienen estas sustancias ha hecho que sean un triste valor en alza en una sociedad cada vez más decadente y corrompida en el que lo ilícito tiene la última palabra.
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