La popular red social ha generado un verdadero furor en Latinoamérica en donde presume de tener 15,4 millones de visitas diarias que van desde México hasta la Patagonia argentina. Ante este boom digital, cuatro mandatarios regionales se han valido de la plataforma de periquito azul para hacer campaña, anunciar proyectos de Estado, sumar seguidores a la par que detractores, y ¿por qué no? hablar entre ellos como cualquier internauta más.
¿Tienes interrogantes sobre el rumbo de América Latina y deseas comunicarte con sus líderes? Pues las respuestas están a un paso y en tan sólo 140 caracteres, porque Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez, Felipe Calderón y Sebastián Piñera, conforman el selecto club de presidentes que ostentan una cuenta en Twitter.
Chávez con su @chavezcandanga fue el gran instigador de este nuevo método de populismo
“on line”, que surgió como un mecanismo para hacer frente al aluvión de críticas y denuncias que le llovían a su gestión dentro de esta red social, utilizada minuto a minuto por millones de venezolanos. A pocos meses de su estreno como "twittero", el polémico Jefe de Estado posee alrededor de 850.000 adeptos en su Twitter con una media de 2.000 nuevos seguidores diarios.
Ante el baño de popularidad que adquirió el mandatario con esta iniciativa, sus colegas de Argentina, Chile y México no podían quedarse atrás.
Cristina Fernández, a través de su cuenta
@CFKArgentina, le envió un
“twitt” (mensaje) con la frase "Chi, chi, chi, le, le, le" a la página de su homólogo chileno,
Sebastián Piñera (@SebastianPinera) tras el exitoso rescate de los 33 mineros atrapados en el yacimiento de cobre de San José.
Por su parte el presidente
Felipe Calderón, quien en mayo estrenó su cuenta
@FelipeCalderon, recurre a esta plataforma tanto para informar sobre las actividades institucionales del gobierno mexicano como para debatir sobre la estrategia a seguir en la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo ellos no son los únicos políticos latinoamericanos que le han agarrado el gusto a ser “twitteros”. Los aspirantes a la presidencia de Brasil,
Dilma Rousseff (@dilmabr) y
José Serra (@joseserra_), se han valido del periquito azul para desarrollar sus respectivas campañas electorales e incluso arremeter el uno contra el otro, o el ex mandatario colombiano
Álvaro Uribe (@AlvaroUribeVel) para mantener a sus seguidores al tanto de sus planes.
Incluso el presidente brasileño Luiz Inacio Lua da Silva apuntó que podría unirse a esta comunidad cuando entregue el cargo en enero de 2011, pese a afirmar que cree que “Twitter es una esclavitud”.
El bloguero y experto en tecnología de la BBC, David Cuen, señala que este fenómeno responde a que
en América Latina, Twitter se ha vuelto especialmente popular. Según la firma estadounidense especializada en el análisis del mundo digital, com.Score, este portal registró en la región el mayor crecimiento mundial, al alcanzar las 15,4 millones de visitas.
Cuen sostiene que el
crecimiento de Twitter en Latinoamérica se explica también por “el hecho de que hace unos meses el español se convirtió en uno de los idiomas oficiales de la red social. A partir de que el sitio se tradujo con el trabajo de voluntarios, su crecimiento se exponenció". Asimismo asegura que para los latinoamericanos resulta “un mecanismo de presión para llamar la atención sobre ciertos temas y organizarse en torno a algunas causas".
En este sentido, Gerardo Dorantes, un especialista en la relación entre Internet y la política de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de México, aseguró en una entrevista a AFP que el uso de estas redes "se enmarca dentro del e-gobierno, es parte de una serie de mecanismos, a partir de las herramientas de las
redes sociales, que pretenden modernizar y hacer más fluida la comunicación entre gobernantes y gobernados'', aunque aclara que Twitter "es más de lo mismo cuando está en manos del gobierno pero cuando está en manos de la sociedad, si se sabe utilizar, claro que va a mejorar la democracia''.
Una democracia que se hace evidente en la red, un lugar en donde las fronteras de la censura se muestran cada vez más difusas. Quizá por esta razón, el
líder cubano Fidel Castro, un asiduo a Internet a sus 84 años, prefiere mantenerse “on line” a través de la página oficialista cubadebate.cu que exponerse a las alas al periquito de Twitter.