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El Magreb quiere más compromiso de la nueva ministra de Exteriores

Marruecos y Argelia esperan a Trinidad Jiménez

Viernes 22 de octubre de 2010
Acabada la "era Moratinos", tanto Argel como Rabat se interrogan si con la llegada de Trinidad Jiménez al departamento de Exteriores habrá cambio o continuidad en la diplomacia española.

El cambio de gobierno hecho por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha suscitado interrogantes y esperanzas en los vecinos países del Magreb. Acabada la “era Moratinos”, tanto Argel como Rabat se interrogan si con la llegada de Trinidad Jiménez habrá cambio o continuidad en la diplomacia española.

Las agencias oficiales de Marruecos y Argelia, la MAP (Maghreb Arabe Press de Rabat), y la APS (Algerie Press Service de Argel), se han hecho eco de las declaraciones hechas por la nueva ministra de Exteriores en su relevo en el Palacio Santa Cruz. Marruecos ha subrayado la intención de Trinidad Jiménez “de mantener las excelentes relaciones existentes entre España y Marruecos”. Y al igual que sus homólogos argelinos, toman nota de que la nueva jefa de la diplomacia declara que “proseguirá los esfuerzos para reforzar las relaciones entre España y los países del entorno mediterráneo, así como los países iberoamericanos”.

Sin embargo a la hora de valorar el cambio de gobierno, los marroquíes expresan alguna opinión mientras que los argelinos se mantienen prudentes. La agencia marroquí MAP ve que está caracterizado por “las salidas del número dos del Ejecutivo, la vicepresidentra María Teresa Fernández de la Vega, y del jefe de la diplomacia Miguel Ángel Moratinos”. En cambio no parece otorgar demasiada importancia al nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como vicepresidente primero, al que casi por unanimidad se señala como el hombre fuerte del nuevo gobierno. La MAP silencia simplemente su ascenso. Lo que contrasta con el nivel de protoclo otorgado al ministro del Interior español en su última visita a Marruecos en agosto pasado, durante la cual fue recibido en audiencia por el rey Mohamed VI. Sabiendo lo difícil que resultan las audiencias reales alauitas, el encuentro fue valorado como un gesto personal del monarca al ministro. Hay que recordar que en el pasado reciente, el rey Mohamed VI, al igual que hiciera anteriormente su padre Hassan II, dio desplantes repetidas veces no sólo a los ministros de Exteriores, Javier Solana y Miguel Ángel Moratinos por ejemplo, sino al propio Presidente Rodríguez Zapatero e incluso al príncipe Felipe en visita oficial a Marraquech unos dias antes de la visita de los Reyes a Melilla en octubre de 2007.

Argel por su parte ha practicamente silenciado el significado del cambio gubernamental operado por el presidente Zapatero, y mantiene una actitud de espera. Si bien es cierto que el ministro Rubalcaba, como responsable de la cartera del Interior, fue bien recibido hace dos años en Argel por el presidente Abdelaziz Buteflika, y mantuvo a lo largo de su permanencia en Interior excelentes relaciones con su homólogo argelino Mohamed Yazid Zerhouni.

Si la cooperación en materia antiterrorista es calificada de “excelente” tanto en Rabat, como en Madrid y Argel, las relaciones diplomáticas atraviesan periódicamente altos y bajos. El conflicto del Sahara Occidental, que enfrente desde hace 35 años a los dos países magrebíes con el Frente Polisario como actor principal de la frustrada descolonización española, es el termómetro de las relaciones triangulares entre las diplomacias de los tres países. Curiosamente el papel jugado por el ya ex ministro español Moratinos no ha satisfecho ni a unos ni a otros. Rabat y Argel esperan de la nueva ministra Trinidad Jiménez mayor protagonismo y compromisos claros. La valoración que hagan los vecinos del sur del cambio operado por Zapatero estará en función de este contencioso.

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