Opinión

Alicia Senovilla, el trabajo bien hecho

Juan José Alonso Millán | Lunes 25 de octubre de 2010
Como espectador, buscar el entretenimiento en televisión me parece una pérdida de tiempo. La excepción es el directo, ahí no hay competencia. Recuerdo algunas series norteamericanas: LUZ DE LUNA y CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET y reconozco que nunca se vio más cine que en la pequeña pantalla. El teatro tuvo su momento con ESTUDIO UNO, pero de lo que hay ahora no me gusta casi nada, aunque eso sí, continuo admirando a las poquísimas mujeres guapas permitidas por los metrosexuales y los tíos raros que hacen “el corazón”. Por mi deformación profesional, busco siempre caras nuevas para el teatro. Así que, cuando una mañana de hace un par de años, en Antena 3, topé con una presentadora maravillosa, quedé encantado. Guapa, con una simpatía arrolladora y que conectaba con el rayo. Me enganchó porque, además, daba la impresión de reírse de sí misma. Carecía de sentido del ridículo y ponía todo el énfasis en el que el público lo pasaba bien. Comunicar por medio de las ondas o la pantalla tiene un mérito bárbaro. Aquella joya se llama Alicia Senovilla; anoté su nombre y no olvidé su talento. Alicia, en aquel programa, representaba unos sainetes apropósitos, parodiando personajes de la actualidad y ella hacía sátira sin molestar con irresistible comicidad. Como todo lo que vale, un día desapareció de Antena 3. Indagando, me dijeron que estaba en la tele de Jordi García Vandau –uno de los mejores profesionales- con el mismo éxito. Y aquí acabó la cosa.

Hace un año, pongo la palabra “telón” a mi última comedia CRISIS CARDÍACA, una farsa de dos personajes que me divirtió mucho escribir. Un hombre y una mujer en tres etapas de la vida. La mujer tenía que ser atractiva. Una víctima del corazón, tratada mal por el amor, de ahí el título. La adolescente, la de edad media y la mujer mayor que no se resigna. Y como se trata de una comedia haciendo reír; conmover el personal dejándose la piel en el escenario. Y me vino a la memoria aquella presentadora, Alicia Senovilla; sin pensarlo dos veces intenté localizarla, temiéndome el no. Era la intérprete ideal. Di con ella y quedamos para almorzar en Mayte. La acompañó su marido, Erasmo; nada que ver con Erasmo de Rotterdam. Un gaditano divertido y con salero. Poeta satírico creador de varias murgas en Cádiz; esos conjuntos populares que por carnaval hacen las delicias del pueblo con sus chirigotas; lecciones magistrales de sabiduría andaluza. Padres de dos hijos forman un conjunto feliz y yo deseo que por muchos años.

En aquella comida se produjo el flechazo artístico. No podía ser de otra manera. Alicia es una forofa del teatro. La interpretación es lo suyo. Su amplia cultura teatral no fue obstáculo para que se leyera el texto de CRISIS CARDÍACA y se lanzara a la aventura de Talia.
Erasmo ni rechistar; como hombre inteligente sabía que era inútil tratar de hacer desistir de una idea a su mujer, cuando ella lo tenía rotundamente claro. Necesitábamos un buen actor para intérprete masculino y llamamos a Luis Lorenzo que ya había trabajado en otras obras mías, gozaba de mi aprecio y admiración y le iba el papel a la medida. Empezamos a ensayar y a buscar en el teatro. La cosa estaba complicada por la nueva manía de la empresa local de alquilar los teatros en lugar de ir a tanto por ciento. Ya no cuenta ni la obra, ni los actores, cuenta sólo el alquiler. Conseguir una subvención pública, imposible si uno no está en la pomada; la izquierda contrata a los de izquierdas y la derecha, también a los de izquierdas. De modo que la única solución era la gira, pero los ayuntamientos son los que deciden y más de lo mismo. La cultura está en manos de quien está y punto.

En los ensayos, Alicia no entusiasmó. Debutamos finalmente en Cantabria y tuve un éxito rotundo. No me equivoqué, Alicia se quedaba con el público. Tal y como señaló la crítica había nacido una primera actriz. El presidente de Cantabria nos prometió varias plazas, aún las estamos esperando, pero nos regaló anchoas. Anson, Raúl del Pozo, Luis Ángel Yuste, Fernando Suárez, el jurado del Premio Mayte, todos han hablado maravillas del trabajo de Alicia. Hemos hecho las plazas que hemos podido y éxito de Alicia ha sido extraordinario.
La antigua sala LOS CANASTEROS se ha transformado en POLANA, un café-teatro coquetón, con excelente acústica y visibilidad, gracias a su actual propietario, Edgar Cabral, que quiere utilizar su local para piezas dramáticas de interés mediático. Y quiere apadrinar el debut de Alicia Senovilla en Madrid. El estreno tan pronto se terminen las reformas. Y serán testigos de que no exagero cuando afirmo que ha nacido una primera actriz cómica sensacional. A la que deseo todas las amarguras y sinsabores que depara esta profesión a sus elegidos.

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