Batasuna ha reclamado a la banda terrorista Eta un cese unilateral e incondicional de la violencia y además ha indicado que hasta ese momento, no solicitará su legalización. Los “abertzales” consideran ahora que el futuro de su lucha está en fortalecer sólo el movimiento político. Ante esta petición, EL IMPARCIAL se pregunta ¿qué pasaría si Eta se disolviese? ¿Qué condiciones serían exigibles para que Batasuna volviese al juego democrático? El magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Requero, las responde.
Después de que en la reunión del pasado sábado entre el presidente del Gobierno y el lendakari quedara claro que si Batasuna quiere presentarse a las elecciones, debe convencer a Eta para que deje las armas o condenar la violencia,
Batasuna ha dado un paso al frente al reclamar a la banda terrorista el cese unilateral e incondicional de la violencia y, esta vez, sin exigir al Ejecutivo ninguna condición previa, ni política ni penitenciaria.
Según los “abertzales”, el futuro de su lucha en la actualidad pasa por fortalecer exclusivamente el movimiento político soberanista. Por ello, tal y como han anunciado hasta que Eta no dé ese paso y abandone las armas con un alto al fuego verificable y con vocación de definitivo, Batasuna no presentará su candidatura.
El magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Requero. Efe
Ante estas informaciones, EL IMPARCIAL se ha planteado la hipótesis de que Eta se disolviera, condenase la violencia y se apartase definitivamente del terrorismo. En ese caso,
¿qué cláusulas serían exigibles para que la reinserción política del entorno de Eta?Los intentos de Batasuna para que Eta cese la violencia “más bien parecen una pantomima, una farsa, puesto que son inviables jurídicamente en tanto en que Eta y Batasuna forman parte del mismo entramado”, afirma el magistrado de la Audiencia Nacional,
José Luis Requero, que aclara que
“Batasuna no le puede decir a Eta que deje las armas cuando da la casualidad de que Batasuna es Eta”.Requero considera que “Eta como organización, con ese nombre y esa entidad, es totalmente irrecuperable para la democracia”. “Es una organización terrorista, cuyos miembros han sido condenados por el mero hecho de pertenecer a la misma y forma parte de las listas de organizaciones terroristas que se manejan tanto en el ámbito europeo como en el resto del mundo”, explica Requero, y añade rotundo que “jamás se podría pensar en una recuperación de Eta para la democracia o para la vida en sociedad”.
Y en el caso de Batasuna,
¿sería posible la vuelta de Batasuna al juego democrático tras el abandono de las armas de Eta? El magistrado vuelve a ser tajante al decir que “en el fondo estamos ante la misma situación, porque Eta y Batasuna es lo mismo”.
“Cuando el Tribunal Supremo dicta una sentencia ilegalizando Batasuna lo hace porque tiene la prueba cierta e ineludible de que Eta y Batasuna forman parte de la misma realidad, son dos caras de la misma moneda”, explica Requero que asegura que por lo tanto “Batasuna también es una organización terrorista”.
Para entender el concepto de Eta hay que saber que no sólo “se circunscribe exclusivamente al comando que comete materialmente atentados,
sino que es un concepto polimorfo”, dice Requero que explica además que “Eta es como un holding, en definitiva, que forma parte de la misma unidad de voluntad de actuación y de fines”. Por lo tanto, “Batasuna también es irrecuperable para la democracia porque es Eta”, concluye el juez de la Audiencia Nacional que sentencia que “hay que saber manejar los conceptos y saber que la suerte de Batasuna es la suerte de Eta porque son la misma realidad”.
Ahora bien, las situaciones serían distintas si Eta finalmente desaparece, como consecuencia de una derrota policial, aunque lo previsible es que se llegue a una situación intermedia con una suerte de Eta que siga existiendo, pero en tregua definitiva. “Si Eta sigue existiendo, cualquier organización política que surja como continuación de la banda terrorista o la misma Batasuna, estaremos como hasta ahora pues deberá exigirse un claro apartamiento de la violencia”, confirma Requero que explica además que “en la hipótesis de que Eta desapareciera bien porque se disolviera formalmente bien fuese objeto de una desarticulación -cosa que creo que no se va a dar y pienso que será una situación intermedia y confusa- cualquier grupo que surja, con las siglas que sea, siempre tendrá que dejar claro que no es una continuación de lo que ha sido hasta ahora el entramado de Eta-Batasuna”.
“Solamente en el caso de que Eta desapareciera podría darse cabida a nuevas fuerzas políticas que se desvinculen del pasado”, concluye el magistrado Requero.