Entrevistas

Antonio Pérez Henares: "Decir que el hombre es enemigo de la naturaleza es una estupidez"

El periodista publica "la mirada del lobo", sobre el encuentro del hombre y el lobo en la prehistoria

Miércoles 27 de octubre de 2010
Amante de la naturaleza, conocedor de su potencial y consciente de sus necesidades, Antonio Pérez Henares vuelve a escribir un canto a los paisajes, a la tierra y a los animales que la habitan. Sus protagonistas, dos seres en apariencia antagonistas, pero profundamente vinculados, el hombre y el lobo, en una época que despierta tantos misterios aún como la prehistoria.

Confirma con “La mirada del lobo” que siente verdadera pasión por la prehistoria…
Se trata de una época de la humanidad muy desconocido en la que el hombre tuvo un contacto más intenso e igualitario con la naturaleza. Creo que regresar a esa época, aparte de que tiene unos elementos novelescos importantes, significa también un reencuentro con lo primigenio del hombre. A todo eso se une mi fascinación por el lobo desde mi infancia. Quería escribir una novela y qué mejor que hacerlo sobre el momento en el que el hombre y el lobo se encontraron.

¿De dónde le viene esa fascinación?
Recuerdo que mi abuelo me enseñó el romance de "La loba parda", que supe y sé de memoria desde que tenía cinco años. A mí no me contaban cuentos tontos en mi infancia

Lobos, lobas, lobeznos, lobatos… Parece un animal apasionante
Efectivamente. La fascinación del hombre por el lobo ha sido continua y desde los albores de la humanidad.

Juan Luis Arsuaga y Antonio Pérez Henares (Foto: Manuel Engo)


Pero, con el tiempo, la manera de percibir al animal ha cambiado, ¿no?
La relación entre el hombre y el lobo en la prehistoria es una alianza entre dos grandes especies de cazadores, muy jerarquizadas, complejas socialmente, eficaces y adaptables que se convierten en una potencia predatoria increíble. En la prehistoria, el lobo era un gran tótem, al que admiraban. En el neolítico, se convirtió en un enemigo terrible con la llegada de la ganadería y la caza estabulada. La alianza, pues, con el lobo puede remontarse a hace 30.000 años.

¿Dotar de protagonismo a animales le ha implicado alguna dificultad?
Me crié en un medio rural hasta los 9 años rodeado de animales, por lo que tengo una imagen de ellos muy directa. Mi perro vivió conmigo 16 años hasta que murió hace uno y creo que sentía, padecía y sufría.

¿Hay una reflexión en el trasfondo de esta novela?
He querido escribir una novela de aventuras, que es lo que me gusta, y relatar un momento apasionante del ser humano. Mientras que otras de mis novelas de la prehistoria eran corales, esta es una novela de dos personajes, el hombre y el lobo Tari. Además, los paisajes que están representados son perfectamente reconocibles para la gente de mi pueblo, en Guadalajara.

Antonio Pérez Henares, autor de La mirada del lobo

Es curioso pensar en que los bebés y los cachorros comparten ciertos comportamientos.
Los cachorros es cierto que tienen unas pautas de comportamiento similares a las de los bebés, aunque en el caso de los humanos el crecimiento es más lento. A nosotros, o nos protege la madre o el grupo, o estaríamos muertos inmediatamente.

Pero en crueldad ganamos…
Eso que se dice de que el hombre es el enemigo de la naturaleza es una estupidez porque el hombre es parte de la naturaleza. Es como cuando el urbanita va al monte y se cree que está ante una postal. Dan ganas de recordar que los parques nacionales son así porque hubo generaciones de gente que los cuidaron. Ojalá hubiera mucho más ganado en los campos ahora, habría menos incendios.

Luego hay mucho desconocimiento…
Claro. El paisaje de la Península Ibérica está humanizado desde hace 30.000 años, luego no es un paisaje virgen. Mientras la naturaleza es inocentemente homicida, o estás al 100 por cien o te come vivo, el hombre es capaz de matar por odio, pero también es cierto que, desde la prehistoria, es capaz de comprender y ayudar a alguien de su propia manada que no podría sobrevivir por sí mismo. Hoy en la naturaleza, la mayoría de nosotros estaríamos “remuertos” y más la gente con alguna minusvalía, que no existe en la naturaleza. Sólo la especie humana es capaz de ser al mismo tiempo diablo y ángel. Eso es lo que nos hace diferentes.

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