Jueves 28 de octubre de 2010
Argentina amaneció con esas noticias que agarran a uno por sorpresa y no dejan indiferente a nadie. Un paro cardiorrespiratorio le puso, sin previo aviso, punto y final a la vida del ex presidente argentino Néstor Kirchner, quien aspiraba a postularse a la reelección en los comicios presidenciales de 2011, en una estrategia por mantener el ala del peronismo que lleva su nombre en el poder, y que tantos admiradores y detractores ha dejado en el camino.
La sorpresiva muerte del ex mandatario toca fuertemente los cimientos de la cúpula política del país suramericano, en especial a un Ejecutivo a cargo de su ahora viuda y jefa de Estado de la nación, Cristina Fernández, a quien le llega este duro golpe personal en uno de los momentos más difíciles de su legislatura. La muerte de Kirchner genera profundos sentimientos encontrados dentro de la sociedad argentina, sobre todo dentro del seno del Partido Judicialista en donde halló a más de un oponente que se negaba a que el kirchnerismo se convirtiera en una hegemonía hereditaria en ese país.
Ciudadanos, políticos y mandatarios de otras latitudes le rendirán su pésame a una familia cuyo apellido ha estado en la mira del escrutinio público en los últimos siete años, y que hoy vuelven a coronar los titulares con esta inesperada noticia que deja entre ver el interrogante sobre el futuro que le depara a un kirchnerismo sin Kirchner.
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