Opinión

Un baño de realismo: lo que vale la sanidad pública española

Lunes 01 de noviembre de 2010
Quienes hacen uso de la sanidad pública andaluza estos días para alguna intervención quirúrgica se sorprenden al recibir una factura por ello. No es que deban pagar nada en concepto de hospitalización o uso de quirófanos, sino que la Junta de Andalucía ha puesto en marcha una campaña para informar a los ciudadanos de lo que se gasta la Administración en una atención sanitaria de calidad. No en vano, España es receptor tanto de turismo vacacional como “sanitario”, en virtud del cual personas de medio mundo vienen aquí para hacer uso de la que sin duda es una de los sistemas de salud pública más avanzados del mundo.


La medida no es nueva -ya se hizo una prueba piloto en Galicia hace tiempo-, pero sí muy interesante. Y didáctica. Con ella, el ciudadano puede ver en qué se va una parte importante de sus impuestos, a la vez que adquiere conciencia de la enorme cantidad de recursos económicos que detrae la sanidad estatal. En la factura en cuestión se detalla además el coste de servicio -lo que equivaldría en automoción a la “hora de trabajo”; esto es, en lo que se cuantifica el trabajo del profesional que nos atiende-, algo también sumamente importante a la hora de valorar el esfuerzo que el personal sanitario dedica a cada paciente. Cuando alguien es intervenido quirúrgicamente no sólo es atendido por un equipo médico, sino que hay celadores, limpiadores, personal de cocina, servicio de ambulancias y administración hospitalaria que forman parte del engranaje.


El estado de bienestar no es gratuito. Nada lo es. De hecho, lo pagamos entre todos con nuestros impuestos. El debate está en qué sistema es más eficiente y ofrece mejor cobertura a menor costo. De ahí la trascendencia que tiene desarrollar iniciativas que acerquen el funcionamiento de los servicios al usuario final, que es quien lo disfruta pero que también debe valorar lo que cuestan. Un excelente ejemplo que bien debiera cundir en el resto de administraciones autonómicas.