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Defensa de Occidente

ORIENT EXPRESS

Lunes 01 de noviembre de 2010
Ricardo Ruíz de la Serna reflexiona sobre el terrorismo tras el paquete bomba hallado en Dubai.

Una vez más el terrorismo ha ocupado las primeras planas de los periódicos y ha abierto los informativos. Un paquete explosivo interceptado en Dubai se dirigía a los Estados Unidos y las autoridades de los dos países han confirmado que la configuración electrónica y de explosivos corresponde a la que habitualmente utilizan los terroristas de Al Qaeda. Otro paquete explosivo fue descubierto por las autoridades del Reino Unido en el aeropuerto de Donington, a unos 150 kilómetros al norte de Londres. El presidente Obama tuvo que interrumpir su campaña electoral para informar a los medios de la detección de estas bombas, que iban dirigidas contra sendos centros religiosos judíos de Chicago. Hace algunas semanas, las agencias de inteligencia de Francia y Alemania advirtieron del riesgo de atentados en los dos países.

¿Seguiremos ocultándonos que existe una guerra entre el terrorismo islamista y Occidente?

Nuestra civilización, fundada en la razón, la libertad, el Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos, sufre la amenaza de quienes pretenden instaurar una teocracia sirviéndose del terrorismo y aprovechando la debilidad moral de nuestras sociedades. Occidente no es sólo un lugar sino un modo de vida que hoy se extiende desde Canadá hasta Sudáfrica, Japón y Australia. Millones de seres humanos se han sacrificado durante siglos por este sueño de libertad que ahora está de nuevo en peligro.

Occidente no es perfecto. Su Historia tiene páginas sangrientas que provocan la vergüenza de quienes creemos en los valores que nuestra civilización representa. Sin embargo, la libertad y la razón siguen siendo preferibles a la tiranía y el fanatismo de unos religiosos iluminados que jalonan de explosivos el camino al paraíso. Sí, hay muchas sombras en la Historia de Occidente, pero sus luces siguen guiando a los árabes e iraníes que prefieren la democracia a las dictaduras religiosas. Para ellos, Occidente no es sólo un ideal: es una esperanza.

Por eso, Europa y América necesitan mantener la claridad moral. Es necesario recuperar las categorías del sacrificio y el esfuerzo porque la libertad jamás es gratis. ¡Qué fácil resulta ceder al principio! Siempre es más fácil pensar en retirarse que en avanzar y bajar los brazos cuesta menos que mantener alta la guardia. En el boxeo mexicano se valora más al boxeador que aguanta los golpes que al que pega duro pero se cansa pronto. Los terroristas saben que la batalla se libra también en el terreno de la propaganda. El terror de nuestras sociedades ya les supone una victoria. Las vacilaciones y la tibieza en el discurso sólo fortalecen a los fanáticos.

En el Reino Unido se ha reducido el presupuesto de defensa. En toda Europa se escuchan voces que claman por la retirada de Afganistán. Los iraquíes corren el riesgo de ser abandonados a su suerte —en la que Occidente tuvo mucho que ver desde el año 2003- mientras el régimen iraní avanza imparable hacia la bomba nuclear que garantizará el terror para la región y la opresión para los iraníes. Hamás controla la Franja de Gaza y desde ella amenaza a Israel y acecha a Cisjordania. Hizbollá extiende su influencia por Venezuela mientras Hugo Chávez firma acuerdos y sella alianzas con Teherán.

Joseph Roth recordó que los escritores judíos en lengua alemana fueron los primeros en caer defendiendo la civilización europea frente al delirio totalitario del III Reich. En este tiempo, en que el combate se libra tanto en el campo de batalla como en los medios de comunicación, sólo cabe sacrificarse y luchar sabiendo que la democracia y la libertad son superiores a la teocracia y el fanatismo.

Una vez más, los terroristas han amedrentado a Europa y América. Frente a esta amenaza, Occidente debe rearmarse moralmente y estar dispuesto al sacrificio. Si los terroristas logran alguna vez su macabro objetivo —y espero que eso jamás suceda- sólo ellos serán los responsables y sólo a ellos —a los asesinos- se les deberá pedir cuentas. Hay que mantenerse firmes en la convicción de que Occidente, esa civilización que apuesta por la libertad y por el ser humano, es superior moralmente a la teocracia que va empedrando con cadáveres el camino al paraíso, mejor dicho, al infierno.

¿No les parece?

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