Opinión

VIENEN TIEMPOS DIFÍCILES

Martes 18 de marzo de 2008
Tal y como se esperaba, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), acordó ayer una nueva rebaja de los tipos de interés. El objeto de esta medida es frenar la caída de los bancos de inversiones aumentando la liquidez que está bajo mínimos. En esta ocasión la Fed ha decidido bajarlos a un 0,75 % con lo que quedan en el 2,25 %, su nivel más bajo desde diciembre de 2004. Esta medida no es ninguna sorpresa, de hecho los analistas esperaban que la bajada fuera aún mayor, de hasta un punto. Aun así el dato es significativo ya que sumado a los acontecimientos de este fin de semana, viene a constatar de manera contundente que el crecimiento de la economía norteamericana ha entrado ya en recesión.

Ocho meses después del estallido de las hipotecas basura en los Estados Unidos, el cáncer que enferma al sistema económico norteamericano y que ya ha tumbado a gigantes como Bearn Stearns, se extiende por las finanzas de todo el mundo. Nos enfrentamos a una crisis financiera de enormes consecuencias, en palabras de Allan Greespan, expresidente de la Fed, la más dolorosa desde la Segunda Guerra Mundial. Nadie puede sustraerse a ella, por lo que hay que estar preparados. Es por ello que ahora le toca mover ficha al Banco Central Europeo. Lo más deseable para salir airoso de una crisis de este tipo sería realizar una bajada de tipos como la que ha llevado a cabo la Fed. El problema radica en que en la Unión Europea hay muchos países con una inflación altísima, entre ellos España y, como todo el mundo sabe, una bajada de los tipos lleva consigo un aumento de la inflación, por lo que será necesario mantener un difícil equilibrio entre ambos. Vienen tiempos difíciles; no debemos dejarnos llevar por el pánico, pero sí estar alerta.


EE UU VUELVE LOS OJOS AL PATIO TRASERO

La crisis entre Colombia, Venezuela y Ecuador se ha solucionado con un sufrido abrazo que parece satisfacer a todos menos al gran perdedor en esta lid: Colombia. Si para algo ha servido el conflicto ha sido para dar muestra de la soledad de éste país en Latinoamérica. Ni la tesis de legítima defensa para justificar la entrada en territorio ecuatoriano, ni la exigencia de calificar a las FARC de grupos terroristas, bazas fundamentales del discurso de Uribe en esta crisis, fueron aceptadas por los países de la OEA.

El quid de la cuestión reside en que tanto la legítima defensa como la lucha contra el terrorismo son, precisamente, los dos ejes fundamentales en los que se ha sustentado la política exterior de los EE UU desde el 11-S. Lo único que ha hecho Uribe ha sido adaptarlos a su propio problema interno. Las tesis de Colombia son las de los EE UU y el hecho de que hayan sido ninguneadas es una evidencia de la pérdida de influencia en Latinoamérica. Constatar que las razones de Chávez -presidente de un país excesivamente cercano al ‘eje del mal’- tienen más cobertura que la suyas en una zona que tradicionalmente siempre ha estado a su amparo, ha puesto en alerta a los EE UU.

Es por ello que el Gobierno de Bush se ha sentido obligado a volcar su maquinaria diplomática en la zona. Demasiado tarde. De nada han servido las arengas del presidente advirtiendo a los países latinoamericanos de que Chávez está estrechamente vinculado con un grupo terrorista como las FARC, mientras que Uribe representa a la auténtica democracia. Tampoco ha sido productiva la visita de Condoleezza Rice a Chile y Brasil -considerados por los EE UU, países clave para el control de la zona-. Los EE UU se han dado cuenta demasiado tarde de que Latinoamérica se les escapaba. Ya no valen las políticas paternalistas frente al patio trasero. Han de replantearse de manera seria y meditada cómo abordar la nueva situación de cara a recuperar la influencia perdida. Y, por encima de todo, redefinir su discurso y sustituirlo por otro que se ajuste mejor a la realidad latinoamericana.

SIRENAS DE PISCINA

Las chicas de la selección española de natación sincronizada han hecho historia en los europeos de Eindhoven al conquistar cuatro medallas de oro, una por cada una de las pruebas en las que participaban: el solo, el dúo, el ejercicio por equipos y el combo.

Lideradas por una Gemma Mengual que se encuentra en la recta final de su carrera pero a la que nada le impidió imponerse de forma brillante a su contrincante rusa en la prueba individual, las españolas han cosechado unos resultados de ensueño. Son, por primera vez, campeonas indiscutibles de la sincronizada europea, por delante de las, hasta ahora, hegemónicas rusas, ausentes en las pruebas colectivas, hay quienes dicen que por temor a ser derrocadas por las españolas. Todos los medios se han rendido a estas sirenas de piscina, a menudo relegadas al olvido en beneficio de deportes más mediáticos, como el fútbol o el baloncesto.

Pero lo cierto es que estas campeonas no nacieron con aletas ni poseen membranas interdigitales que les faciliten sus proezas. Nada de eso. Detrás de cada una se esconde toda una vida de sacrificio y dedicación, con largas jornadas de entrenamientos y dietas estrictas. Ellas no cuentan con la publicidad de Ronaldinho ni el sueldo de Beckham. Nadie les ha regalado nada. Ellas no son las "galácticas", a pesar de que sus hazañas bien merecerían tal calificativo. Es el precio que hay que pagar por llegar a lo más alto en la natación, y ellas lo saben, porque, después de todo, resultó que no eran sirenas, tan sólo humanas.



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