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El Getafe jugará la final de la Copa tras empatar a uno en Santader

Partido Polémico

Miércoles 19 de marzo de 2008
Impresionante primera mitad de los cántabros. Desde el minuto uno, los hombres de Marcelino salieron con esperanzas de remontar la eliminatoria y no dudaron en lanzarse al ataque. A los seis minutos de encuentro, Munitis puso el 1-0 en el marcador, con lo que su equipo disponía de 85 minutos para lograr otro tanto que les diera el pase a la final.

Los locales no se relajaron y, a pesar de contar con suficiente tiempo para marcar, siguieron con un juego de ataque que sorprendió a los azulones. Después de varias ocasiones de gol del Racing, el Getafe reaccionó en el minuto 15 y tuvo cuatro claras ocasiones de gol para sentenciar, pero el portero cántabro y la falta de puntería no permitieron empatar al conjunto de Laudrup.

Una vez superados los sustos azulones, los de Santander se rehicieron y dominaron el juego hasta el final de los primeros 45 minutos. Los últimos minutos del primer periodo estuvieron marcados por la lesión de Pablo Hernández y por el estrepitoso fallo de Tchité, que falló un gol con Ustari batido y la portería franca para él solo.


El segundo periodo comenzó como el primero, con el Racing avasallando a los getafenses. Nada más salir del túnel de vestuarios, Colsa falló una clara ocasión ante Ustari. La diferencia con la primera parte es que el Getafe no reaccionó.

El partido se convirtió en un monologo protagonizado por el equipo local, pero los cántabros no lograron marcar. Pasaron los minutos con el partido abierto pero todo se decidió en los últimos 15 minutos.

En la única ocasión que tuvo el Getafe después de media hora, Serrano tuvo que hacer una fea entrada para parar un contragolpe azulón y fue expulsado. Con esta nueva circunstancia el Getafe empezó a disponer de ocasiones. Pero… el Getafe igualó el partido en una desafortunada jugada. Garay se lesionó en mitad de un ataque de los de Laudrup, que no tiraron la pelota fuera. En mitad del desconcierto, Casquero se sacó un derechazo imparable de la nada que se coló por la escuadra de la portería local. Marcelino se desesperó e increpó con vehemencia al banquillo visitante el más gesto azulón.



Al final, el Racing se descompuso aunque su afición no dejó de animar en ningún momento. Cunado el colegiado señaló el final del encuentro, los ánimos estaban caldeados por el polémico gol azulón y los jugadores se enzarzaron en una tangana que, por suerte, no pasó a mayores. El Getafe, pese al amargo final de encuentro, jugará su segunda final de Copa consecutiva.

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