Un único plan global severo y no varios concretos y temporales, que priorice el gasto partiendo de los servicios esenciales, que adelgace la Administración e inyecte tranquilidad a Pymes y autónomos, y que lance a la comunidad internacional el mensaje de que España ya conoce el camino de salida de la crisis y que es autosuficiente. Mariano Rajoy responde así a todos los que han criticado su pasividad y la opacidad de sus intenciones, en parte también para matizar sus afirmaciones sobre el plan antidéficit de David Cameron. EL IMPARCIAL conoce las claves del proyecto económico que regirá el país si el Partido Popular llega al Gobierno en 2012.
Mariano Rajoy ha tenido que defenderse estos últimos días de acusaciones dirigidas a subrayar que la supuesta “agenda secreta” del líder del Partido Popular contiene ingredientes del plan de Cameron –en concreto, los más dañinos para el empleo- y similitudes con los postulados del 'Tea Party' estadounidense.
Todo parte de la
entrevista que Javier Moreno le hizo al presidente 'popular' para el diario
El País. Moreno quiso coger a contrapié al dirigente y logró de sus respuestas un titular con eco mediático y político. El periodista quiso saber si Rajoy había leído “con detalle” el plan de
David Cameron y si lo apoyaba. Dos afirmaciones. “Se propone suprimir 500.000 empleos públicos”, apunta Moreno después. El lío estaba montado; el juego a la oposición de la oposición, servido.
Y el Gobierno no tardó en reaccionar. Llevaba tiempo denunciando la pasividad de Rajoy y la opacidad de sus planes en distintas materias. “Ha enseñado la patita”, declaró
Pérez Rubalcaba pocas después de conocer el contenido de la entrevista. "Si es así el tráiler, cómo será la película entera", bromeó el vicepresidente.
Para salir al paso de la lluvia de alusiones a los puntos más polémicos de los planes del primer ministro británico, el presidente ‘popular’ ha desvelado los suyos, algunos en público en distintos foros y otros que facilita su equipo a los medios con el propósito de desmentir un mensaje que distintos miembros del Ejecutivo quieren que calen en el ciudadano:
Rajoy quiere liquidar a centenares de miles de funcionarios y privatizar servicios públicos, dificultando así la recuperación del empleo y el fácil acceso a la educación o la sanidad.
Desde el
Partido Popular niegan la mayor. Remiten a las últimas manifestaciones de algunos de sus responsables y señalan que cuando Rajoy dijo que aplicaría en España los postulados de Cameron no hablaba de hacerlo al pie de la letra, pues el contexto de estos países es distinto y no es aplicable un decreto común. “Sería un suicidio político”, se atreven a afirmar desde Génova. El propio Rajoy explicó esto en la famosa entrevista, pero estas palabras quedaron eclipsadas por las iniciales. Su objetivo es implantar en España la esencia de las medidas del primer ministro británico. Es decir, priorizar el gasto sólo en servicios esenciales y en los motores que generan empleo y riqueza.
Los grandes beneficiados por la estrategia de un Rajoy presidente del Gobierno serían los empleadores, con especial atención en las pequeñas y medianas empresas y en los autónomos, encargados de generar el 80 por ciento de los trabajos en el Estado. Una gran porción del ahorro se lograría adelgazando la
Administración. “La recuperación económica pasa por que todos asumamos deberes hacia nosotros mismos y hacia los demás. Eso significa instituciones austeras, ejemplares, fuertes y fiables al servicio del interés general", explicó este jueves Rajoy. "Se solapan los ámbitos de decisión, se multiplica la complejidad y se lastra la capacidad competitiva" de España. No podemos permitir que la madeja administrativa de tres administraciones ahogue la energía de nuestra sociedad civil", sentenció.
El trabajo de recorte del déficit no distaría del realizado en 1996, cuando el Gobierno de José María Aznar se propuso ahorrar 300.000 millones de pesetas, según fuentes ‘populares’ a la agencia EFE. Estas mismas fuentes puntualizan que, en principio, el esfuerzo de contención no iría dirigido a las partidas sociales pero sí a las empresas públicas, que fusionaría o eliminaría en algunos casos para "liberalizar" determinados sectores, especialmente los transportes. Respecto a
Sanidad y Educación, el Partido Popular no contempla la privatización de sus titularidades aunque sí estudia hacerlo con la gestión de estos servicios.
En sólo siete días, Génova ha desmontado el argumento de la falta de propuestas de Rajoy y matizado la intención de aplicar el plan Cameron. Si alcanza el poder en 2012, el
Partido Popular, asegura, actuará desde el primer minuto y con un paquete de medidas único y revisable, pero nunca previsto para ser cambiado a los pocos meses o sepultado o contradicho por otros posteriores.
Cameron marca el camino y sus aliados en España adaptan sus pasos a la coyuntura nacional. Convenía cerrar el grifo a las especulaciones sobre la llamada “agenda secreta” de Rajoy. Se abre otro. El Gobierno insiste en las similitudes entre PP y Tea Party. Aduce homofobia y restricción de derechos. La oposición a la oposición. En
Génova saben que desprestigiar al rival ante el demérito propio es una de las principales estrategias del Ejecutivo para llegar con aliento a las elecciones y están dispuestos a responder con propuestas. Reconocen, no obstante, que no es labor de ellos defender sus políticas ni dar explicaciones cuando "son otros los que deben rendir cuentas". Al menos, concluyen, esperan que este intercambio de ideas sirva para que Rodríguez Zapatero "tome nota de una vez y asuma su papel de presidente y no se crea la oposición".