El FMI recorta más de un punto sus previsiones de crecimiento para 2011
Jueves 04 de noviembre de 2010
No está siendo un buen día para las arcas de las principales potencias económicas mundiales. El cocktail de malos augurios que se han hecho públicos, a los que hay que añadir las declaraciones de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, en las que se mostraba escéptico en cuando al crecimiento comunitario, está provocando que más de un país empiece a tener que rehacer sus cuentas para el año que viene. Por lo pronto, el FMI ya ha afinado sus predicciones para 2011 y sitúa el crecimiento de las grandes potencias entre el 1 y el 2 por ciento y Estados Unidos ha decidido inyectar 600.000 millones de dólares, la primera de tres multimillonarias partidas, para intentar reactivar su economía.
El economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, consideró este jueves que la economía mundial tendrá este año un crecimiento del 3-4%, una horquilla inferior a la contemplada hasta ahora la organización. Blanchard explicó que el crecimiento será en 2010 del 3-4% en el conjunto del mundo, "pero eso traduce una asimetría" entre el 1-2% que se espera "en los países avanzados" y el 6-8% en los emergentes.
El FMI, en su informe semestral de perspectivas presentado a comienzos de octubre, auguraba una progresión del Producto Interior Bruto (PIB) mundial del 4,8% este año y del 4,2% el próximo.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) había confirmado ayer sus expectativas de crecimiento en sus países miembros para este año, entre el 2,5% y el 3%, pero advirtió de que en 2011 bajará al 2-2,5%.
El economista jefe del FMI dijo no creer que haya "una nueva recaída", aunque insistió en que "los países ricos van a tener un crecimiento lento" y las tasas de paro allí "seguirán siendo elevadas" en el horizonte de 2011 y 2012.
600.000 millones para reflotar la economía
La Reserva Federal de EE.UU. anunció este jueves un controvertido plan de estímulo monetario que le permitirá inyectar 600.000 millones de dólares en el sistema para abaratar los préstamos e impulsar la lánguida recuperación del país. El plan, según anunció el Comité de Mercado abierto de la Fed tras dos días de reunión, consistirá en la compra de bonos del Tesoro desde ahora hasta junio de 2011, a razón de unos 75.000 millones de dólares por mes.
En la práctica, esta iniciativa de la Fed, que se denomina "expansión cuantitativa" (Quantitative Easing), supondrá que la Fed imprimirá 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el objeto de bajar los tipos a largo plazo para que la gente consuma más, y las empresas puedan endeudarse y contratar.
Cuando existe mucha demanda de deuda pública, se produce un aumento del precio de los bonos, pero un descenso de la rentabilidad ofrecida, que se mueve de forma inversa al precio. Precisamente, el rendimiento de los bonos se toma como referencia para los préstamos a largo plazo, por lo que repercute en el abaratamiento de la financiación de las empresas y las familias.
Algunos expertos han alertado de que esta medida tendrá poco impacto en el crecimiento económico, porque los tipos de interés ya están en niveles históricamente bajos, y solo servirá para disparar la inflación y, quizás, crear burbujas especulativas en algunos mercados, como el de valores.
En un comunicado, la Fed se refirió a la situación económica y expresó su "decepción" por el lento ritmo de reactivación, que comenzó en julio de 2009 y no ha sido suficiente para aliviar un desempleo que está en el 9,6 por ciento.
A los 600.000 millones de dólares anunciados, se sumarán entre 250.000 y 300.000 millones de dólares que la Fed ha obtenido como rendimiento de su propia cartera de activos inmobiliarios. Por ello, el total de la cifra inyectada en el sistema podría situarse entre 850.000 y 900.000 millones de dólares, a razón de unos 100.000 millones de dólares por mes, según indicó el Banco de la Reserva Federal de Nueva York en una declaración adjunta.
El BCE mantiene los tipos de interés
El consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió este jueves mantener los tipos básicos de interés en la zona del euro en el 1 por ciento por decimonoveno mes consecutivo. El banco emisor europeo informó en Fráncfort de que también dejó inalterada, en el 1,75 por ciento, la facilidad marginal de crédito, por la que presta dinero a los bancos.
A su vez, el BCE mantuvo la facilidad de depósito, por la que remunera el dinero, en el 0,25 por ciento. El Banco de Inglaterra dejó inalterados los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,5 por ciento y comunicó que no ampliará la dotación de su programa de emisión de dinero para la reactivación del mercado crediticio. En EEUU las tasas se sitúan actualmente entre el 0 y el 0,25 por ciento y en Japón entre el 0 y 0,1 por ciento.
El euro se disparó este jueves en la negociación europea hasta el máximo desde enero, por encima de 1,4250 dólares, después de que la Reserva Federal estadounidense (Fed) anunciara la compra de deuda pública por valor de 600.000 millones de dólares. La apreciación del euro puede perjudicar las exportaciones de la zona del euro y lastrar la recuperación económica liderada por Alemania.
El crecimiento comunitario, "mejorable e insuficiente"
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, ha criticado los recientes acuerdos alcanzados por los líderes de la UE respecto a la reforma del gobierno económico de la UE al considerar que "podría ser mejor" y "no llega todo lo lejos" que sería deseable.
En concreto, el banquero galo centró sus críticas, vertidas en el transcurso de su tradicional rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno, que mantuvo estables los tipos en el 1%, en el "insuficiente automatismo" en la aplicación de la vigilancia fiscal, así como la ausencia de una especificación en las sanciones en el procedimiento de vigilancia macroeconómica.
"Las propuestas aprobadas representan un fortalecimiento del marco existente, va en la dirección correcta, pero podría ser mejor", expresó Trichet, quien recordó la necesidad de que los gobiernos cuenten con planes creíbles y multianuales de consolidación fiscal.
Asimismo, Trichet recordó que el BCE ya expresó en 2005 su "gran preocupación" por las modificaciones adoptadas en la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, algo con lo que muchos gobiernos han coincidido actualmente.
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