Opinión

España: un paro imparable

Viernes 05 de noviembre de 2010
Ni brotes verdes ni nada. El empleo en España sigue siendo la asignatura pendiente de un Gobierno que es, en gran medida, responsable de tener la tasa de paro más alta de toda la Unión Europea. Pese a que, según el Centro de Estudios del BBVA la economía española repuntará muy levemente en 2011, se estima que el paro seguirá subiendo, hasta rebasar ampliamente el 20 por ciento de la población activa. Semejante panorama no invita precisamente al optimismo. Un optimismo que, de manera incomprensible, sigue siendo la nota predominante cada vez que algún miembro del Gobierno toma la palabra. Es el caso de las últimas declaraciones del Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, asegurando que el mercado de trabajo “está muy cerca de alcanzar un equilibrio en el que la destrucción de empleo se frene y se inicie la recuperación en los puestos de trabajo”.

No obstante, si sigue la actual tendencia -y todo parece indicar que así será-, en España se seguirá destruyendo empleo y su economía distará mucho de ser competitiva, al menos a medio plazo. Bien es verdad que el nuevo titular de Trabajo bastante tiene con haber heredado un ministerio que genera datos a cual más negativo, y que su responsabilidad en la actual situación es nula. Quien realmente debe de dar cuentas es el Presidente del Gobierno, que sigue empeñado en ver brotes verdes donde no los hay, y que es un consumado maestro en crear cortinas de humo que distraigan de los problemas reales del país.

Sólo así se entiende el bombo que desde Moncloa se le intenta dar al nuevo reglamento del Registro Civil, en virtud del cual si no hay acuerdo entre los padres para otorgar el apellido a los hijos, prevalecerá el orden alfabético. Se trata de una iniciativa grotesca en relación a una de las instituciones con más solera, serias y fiables de Europa, en buena medida, responsable de la seguridad jurídica que ha sido base y fundamento de inversiones y, por tanto, de la creación de puestos de trabajo. No hay que caer en la tentación de debatir sobre algo que no merece ni un instante. Si el señor Zapatero quiere avanzar en el camino de la igualdad, que haga una reforma laborar seria que cree empleo de una vez por todas y se deje de poses y titulares absurdos. La crisis no entiende de apellidos.

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