Opinión

Los cristianos, objetivo de Al Qaeda

Domingo 07 de noviembre de 2010
El último atentado contra objetivos cristianos perpetrado por Al Qaeda en Irak -donde más de 50 personas perdieron la vida mientras rezaban en una iglesia de Bagdad- ha sido visto por algunos como un suceso violento más. No es así. Desgraciadamente, es la terrible afluencia de dichos sucesos violentos lo que hace que algunos tiendan a meterlos a todos en un mismo saco cuando, en realidad, hay sustanciales diferencias entre ellos. La tensión entre las dos ramas mayoritarias del Islam, chiíes y suníes, se vive con una especial crudeza en Irak, donde los primeros fueron duramente reprimidos en la época de Sadam Hussein. Los ajustes de cuentas entre ambos bandos protagonizan la mayor parte de atentados cometidos en aquel país.

Pero el ataque contra la iglesia de Bagdad es diferente. Antecede, además, al último comunicado de Osama Bin Laden, en el que afirma que la muerte de mujeres y niños en dicho atentado se justifica porque “los cristianos son un objetivo legítimo”. No es, desde luego, la primera de este tipo de manifestaciones, pero sí coincide en el tiempo con un atentado tan salvaje como el que alienta y defiende. A día de hoy, todavía no se ha escuchado la voz de una sola autoridad musulmana que condene semejante atrocidad. Tampoco hay señales de vida de la llamada Alianza de Civilizaciones, cuyo único fin parece consistir en que de vez en cuando Erdogan y Zapatero se hagan alguna foto juntos.

Sensu contrario, cabe pensar qué habría pasado de haber atacado un grupo cristiano a una mezquita, asesinado a medio centenar de fieles, y tras el cual se asegurase que los musulmanes son el enemigo a batir. El mundo islámico estaría el pie de guerra, y se sucederían las declaraciones de condena de todos esos líderes políticos que ahora callan. Tan reprobable es atentar contra cristianos como contra musulmanes, judíos o cualesquiera otros cuyo único delito sea el de profesar un credo determinado. Pero lo único cierto en todo este asunto es que hoy sólo hay una confesión religiosa en nombre de la cual se asesina a otros, y es el Islam. La inmensa mayoría de musulmanes abominan de actos semejantes, y sería aberrante tildarlos de apoyar el terrorismo. Pero sí es verdad que muchos de ellos aún alcanzan a ver algún tipo de justificación en los atentados islámicos. Hasta que este pensamiento no se destierre definitivamente, seguirán aflorando terroristas islámicos. Hace falta que, de una vez por todas, el Islam empiece a combatir a quienes atentan en su nombre. Ese día la convivencia mundial habrá dado un paso de gigante.

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