Martes 09 de noviembre de 2010
La contundente actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes en El Aaiún ha causado ya siete muertos y un número indeterminado de heridos, aunque desgraciadamente estas cifras pueden verse incrementadas en los próximos días. La información que llega de la zona es muy escasa, debido a la férrea censura que Rabat ha impuesto, y no es previsible que esta actitud varíe. Antes al contrario, Marruecos hace y deshace a su antojo en el Sahara, sabedor de que nadie pondrá coto a sus desafueros.
Y lo cierto es que la situación del Sahara Occidental dista mucho de estar regularizada. España renunció a este territorio en 1975, disponiendo su administración -no su soberanía- bajo una triple supervisión: española, marroquí y mauritana. Pero el reino alauí se arrogó la propiedad del territorio, por lo demás rico en minerales y recursos pesqueros. Desde entonces, Marruecos se niega sistemáticamente a variar un statu quo que le favorece ilegalmente, poniendo todo tipo de trabas a cualquier solución auspiciada desde el exterior. Buena prueba de ello es el nulo resultado de las gestiones de Naciones Unidas, quien tiene destacada una misión permanente en la zona desde 1991 -la “Misión de Naciones Unidas para el referendo en el Sahara Occidental”, conocida como MINURSO-.
Es sumamente grave que desde hace tanto tiempo el Sahara Occidental siga sojuzgado por Marruecos sin que nadie parezca capaz de hacer nada al respecto. Pero lo es aún más que los derechos de miles de saharauis sean permanentemente vulnerados con total impunidad. Cabe recordar que el Sahara Occidental sigue figurando en la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización, lo cual hace que la soberanía marroquí sea, cuanto menos, cuestionable. No es de esperar que Estados Unidos O Francia vayan a mover ficha, toda vez que para ambos Marruecos supone un aliado muy atractivo. España, en cambio, sí debería adoptar otro papel más activo en todo este asunto. No en vano, el Sahara Occidental fue llamado también el Sahara Español, por mor de su inmediato pasado. Hay razones históricas, políticas y, sobre todo, humanitarias, como para que España tome cartas en la materia. Por una vez, estaría bien que Exteriores hiciese algo.
TEMAS RELACIONADOS: