Jáuregui lidia en el Congreso con las críticas por la laxitud con Marruecos
Miércoles 10 de noviembre de 2010
"Puede someterse a discusión, pero eso forma parte del núcleo duro de la capacidad de soberanía de un país". Ha sido la respuesta de Ramón Jáuregui en el Congreso a la petición de una respuesta severa a Marruecos tras su ataque en El Aaiún. El ministro de Presidencia a explicado que el Gobierno no tiene en su mano "una solución unilateral", así como que "no se trata de una carrera para ver quién condena más rápido".
El ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, ha destacado que las gestiones del Gobierno en el conflicto del Sahara Occidental abogan por la investigación de los hechos con total transparencia sin buscar la condena de los mismos, pues "no se trata de una carrera para ver quién condena más rápido".
Jáuregui, además, ha dejado claro que España no tiene en su mano "una solución unilateral" del conflicto de los saharauis por su autodeterminación. Ambas consideraciones las ha expresado el ministro de Presidencia durante el debate que ha mantenido en el pleno del Congreso con la diputada Núria Bonaventura, de ERC-IU-ICV. "Puede someterse a discusión, pero eso forma parte del núcelo duro de la capacidad de soberanía de un país", ha dicho Jáuregui.
Un debate en el que ha puesto énfasis en explicar las gestiones del Gobierno desde que hace pocos días las autoridades marroquíes desmantelaran un campamento levantado por ciudadanos saharauis en las cercanías de El Aaiún, sucesos que luego desencadenaron enfrentamientos entre las partes en la ciudad y que han causado varias víctimas mortales.
El ministro ha comenzado su intervención señalando que los motivos por los que acamparon los saharauis nada tenían que ver con el conflicto por la autodeterminación del Sahara Occidental, sino con reclamaciones socio-económicas, en especial la mejora de las condiciones laborales y de vivienda. Y ha continuado con aclaraciones sobre el papel del Gobierno, que siempre ha perseguido, a través del "contacto permanente" con las partes, una solución multilateral desde el consenso.
Ahora se trata, ha apuntado, de que la situación recupere la normalidad cuanto antes, pero con prudencia, ya que falta aún información sobre la revuelta. "No es una carrera para ver quién condena más rápida o quién expresa la indignación más elevada", ha puntualizado el ministro. Jáuregui, con todo, ha dejado claro que al Gobierno "preocupan enormemente" los hechos, que lamenta "sin dudas y sin reservas".
Tras decir que es "rotundamente falso" que el Gobierno español conociera de antemano los planes del Ejecutivo marroquí, el ministro de la Presidencia ha subrayado que el gabinete al que pertenece ha incrementado hasta los 20 millones de euros el fondo de cooperación al pueblo saharaui, por lo que en este ámbito, ha dicho, resulta "muy difícil" la crítica.
También ha remarcado la importancia de que sea la comunidad internacional la que marque los cauces para la solución, como ahora sucede en Nueva York. "Fuera de Naciones Unidas, no hay solución", ha asegurado. Además, ha hecho hincapié en indicar que en la resolución del conflicto España no puede dejar de lado sus relaciones estratégicas con Marruecos.
Esta afirmación del dirigente socialista ha suscitado varios reproches de la diputada de ICV, quien ha reclamado que el Sahara no sea "moneda de cambio" en otros acuerdos que hayan firmado o puedan suscribir las autoridades españoles y marroquíes. Al tiempo que ha proclamado su "vergüenza" por el papel del Gobierno de Zapatero desde que estallara la crisis, le ha instado a que no se quede "de brazos cruzados", sobre todo por la responsabilidad histórica que España tiene en la zona, una ex colonia.
En opinión de Bonaventura, el Ejecutivo socialista ha de denunciar la violación de los derechos humanos que comete Marruecos y a su vez impulsar el reconocimiento internacional del Frente Polisario, todo ello en pro de la autodetermianción de los saharauis, nunca de su autonomía. No le han bastado las explicaciones de Jáuregui, pues, ha señalado, su grupo no pide que haya preocupación, sino una condena.
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